Ajedrez y responsabilidad

Libertad y necesidad, elección y consecuencias… El ajedrez como un laboratorio para la vida. “La responsabilidad es un valor muy demandado hoy, y en todas las escuelas y ámbitos de enseñanza se defiende la educación en la responsabilidad como algo comúnmente aceptado. ¿Por qué no presentar el ajedrez como el juego de la responsabilidad que es?”

Marcos Alonso

El ajedrez es, con toda probabilidad, el entrenamiento más intenso y reconcentrado que existe en cuanto a la toma de decisiones; y si la vida es en su esencia libertad, tenemos algo así como que el ajedrez es la vida en miniatura. Dando sólo un pasito más, tendríamos la excesiva frase del siempre excesivo Fischer: “El ajedrez no es como la vida, es la vida misma”.

El genio de Brooklyn no mentía cuando decía esa frase, pero el resto de nosotros entendemos que la vida tiene una riqueza y complejidad que sobrepasa y engloba los 64 escaques del tablero de ajedrez. No obstante, es cierto que el ajedrez presenta algunas similitudes innegables respecto de la vida. La más importante, a mi juicio, es la experiencia de la libertad que se tiene jugando al ajedrez. Sentados ante el tablero, experimentamos algo muy similar a esa necesidad de elegir —y elegir bien— que tenemos en nuestra vida cotidiana. ¿Enroco corto o largo? ¿Desayuno cereales o huevos con beicon? ¿Cambio damas o las mantengo en juego? ¿Voy al cine o salgo de fiesta? La comparativa entre vida y ajedrez cobra aún más fuerza en los momentos decisivos: decidir sacrificar pieza por un ataque incierto, ¡puede llegar a ser más complicado y angustioso que decidir entre casarse o no!

Siempre se destaca del ajedrez su capacidad para desarrollar la concentración, la memoria, la lógica. Motivos muy justos y ciertos, que nunca deberíamos olvidar. Sin embargo, creo que el mayor filón para la apología del ajedrez, especialmente dentro del ámbito educativo, se encuentra en esta idea del ajedrez como laboratorio de pruebas para la vida. En el ajedrez ensayamos —sin miedo a que nos explote en la cara, pues lo peor que podría pasarnos es perder una partida— los distintos modos de actuar y reglas para nuestra acción. Más pronto que tarde comprendemos cosas como que actuar irreflexivamente no es bueno, que confiar en la estupidez del otro no es buena estrategia, o que conseguir nuestros objetivos requiere un esfuerzo constante y continuado.

Más allá de las aptitudes y capacidades desarrolladas por el ajedrez, su verdadero mérito y valor es el de constituir una experiencia privilegiada de la libertad y de la responsabilidad. Con el ajedrez se entiende, de manera inmejorable, cuál es la sustancia íntima de eso que llamamos nuestra vida. A cada segundo tenemos que elegir lo que hacemos, pero tenemos que elegir bien, pues las decisiones que tomamos nos acaban decidiendo a nosotros mismos; lo mismo que en la partida de ajedrez. Ser libre, en un sentido pleno y verdadero, significa ser responsable. Ser libre no es poder hacer lo que uno quiera, sino más bien todo lo contrario: ser libre es reconocer que entre todas las opciones que podemos elegir —entre todas las jugadas que podemos hacer— hay una que es la mejor y que es la que tenemos que esforzarnos en encontrar, pues a fin de cuentas lo que está en juego somos nosotros mismos.

¿Hay, acaso, alguna lección más importante en la vida? Llegar a ser auténticamente responsable, llegar a ser verdaderamente dueño de uno mismo, es una de las mayores aspiraciones que podemos tener. Si el fin último de la educación es crear ciudadanos responsables, ¿qué mejor materia podrían tener los niños en el colegio que el ajedrez? El conocimiento de todos los ríos y lagos del mundo, por poner un ejemplo, parece poca cosa frente a lo que ofrece el ajedrez. En términos pedagógicos, una actividad que muestra y enseña a ser responsable de una manera tan clara y potente como lo hace el ajedrez, tiene un valor incalculable; y esto es algo que los ajedrecistas y profesores de ajedrez deberíamos tener siempre muy presente.

La responsabilidad, por otra parte, ha llegado a ser uno de los temas de nuestro tiempo. Estamos acostumbrados a oír por todas partes la famosa palabra: desde la repetida necesidad de un consumo responsable, hasta la responsabilidad política como probado oxímoron. La responsabilidad es un valor muy demandado hoy, y en todas las escuelas y ámbitos de enseñanza se defiende la educación en la responsabilidad como algo comúnmente aceptado. ¿Por qué no presentar el ajedrez como el juego de la responsabilidad que es? En el ajedrez el resultado de la partida depende por completo de cada jugador. No hay árbitro al que culpar, ni mala suerte en la que escudarse. El ajedrez obliga al jugador a asumir sin medias tintas la responsabilidad ante sus actos. El ajedrez, no obstante, nos permite analizar fácilmente lo sucedido, aprendiendo de nuestros errores y desarrollando una importantísima actitud crítica.

El ajedrez, en este sentido, llega a presentarnos una responsabilidad más dura e implacable que la propia vida. Es justo, junto a la defensa de nuestro noble juego, advertir también contra este peligro latente. La responsabilidad que nos enseña el ajedrez tiene que ser rebajada a la hora de afrontar nuestra vida diaria, pues en ésta no todo depende de nosotros y creerlo así puede transformar la buena y necesaria responsabilidad en una lastrante y negativa culpabilidad. Como docentes y promotores del ajedrez en general, debemos intentar siempre remarcar la responsabilidad antecedente (responsabilizarnos, antes de actuar, de aquello que vamos a hacer) frente a la responsabilidad consecuente (atormentarnos y martirizarnos por lo ya hecho).

Una vez entendido este importante punto, el ajedrez se nos presenta como una magnífica herramienta en la educación en responsabilidad. Y esto por una última razón, fundamental hoy en día. Al ajedrez nunca se juega sólo, jugar al ajedrez siempre implica al otro (aunque sea a sí mismo como a otro). E implica al otro en grado máximo, no sólo como rival y obstáculo. En el ajedrez estamos obligados a ponernos virtualmente en el lugar del otro, a trasladarnos imaginariamente a su perspectiva. El ajedrez nos obliga a tomar al otro como alguien semejante a uno mismo, alguien que piensa, decide, es libre y es responsable de sus actos. Lo cual nos permite entrar en una dimensión intersubjetiva y social de la responsabilidad; no sólo yo soy responsable, sino que el otro también lo es. Podemos responsabilizar al otro de sus actos; si bien, en dirección opuesta, los otros también pueden responsabilizarme de mis actos. La responsabilidad se expande, pues, para alcanzar su verdadero significado social y erigirse como principio de convivencia.

El ajedrez es todo esto y mucho más. El potencial de nuestro querido juego es prácticamente ilimitado y afortunadamente hay muchos indicios —entre los que sin duda se encuentra la presente revista— de que estamos trabajando en la dirección adecuada. Seamos, pues, responsables, y sigamos defendiendo y promocionando este gran juego allá donde haga falta.

 

[Artículo tomado de Ajedrez social y terapeútico, núm. 8, diciembre de 2014].

 

Entrevista de Juan Antonio Montero con Hiquíngari Carranza

La siguiente entrevista fue realizada durante el desarrollo del Curso Presencial, efectuado en la ciudad de México, en octubre pasado, por Juan Antonio Montero, director del Club Chess Magic de Extremadura, y apareció publicada en la revista que dirige el propio Montero, Ajedrez Social y Terapeútico, núm. 8, diciembre de 2014.

Hiquíngari Carranza es Presidente ejecutivo de la Fundación Kasparov de Ajedrez para Iberoamérica, con sede en Ciudad de México DF. Carranza es experto en estrategia y comunicación cultural, y lleva más de treinta años dedicado al diseño y dirección de eventos culturales, en México y en otros países del mundo. Dirige desde 1981 el Centro Cultural “El Juglar”, y entre sus últimas iniciativas de gran impacto desde la Fundación Kasparov, está la organización en el mes de octubre en la capital mexicana un multitudinario Seminario de capacitación para formar profesores de ajedrez.

“Kasparov es un gigante en el mundo del ajedrez y me congratulo de impulsar con él un sueño compartido, promoviendo un proyecto titánico que vincula el ajedrez a la educación y al desarrollo social”presentación

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  1. En primer lugar y para situar a los lectores, ¿qué es y qué objetivos tiene la Fundación Kasparov de Ajedrez para Iberoamérica?

Tengo que comenzar diciendo que en los últimos años, la inclusión del ajedrez en la formación educativa de nuestros niños y jóvenes, ha avanzado sustantivamente. Esto sobre todo a partir de que la UNESCO emitió en 1995 la trascendente recomendación, a todos sus países miembros (más de 190),

enfatizando la importancia de incorporar el ajedrez como parte de la política escolar. La mala noticia es que a pesar de esto, la presencia del ajedrez en las naciones de América Latina es todavía muy insuficiente, y está muy por debajo de lo que nuestros países realmente requieren, es decir algo que permitiese incidir en la consolidación de un mejor futuro para nuestra sociedad y nuestros menores. Por ello, la Fundación Kasparov de Ajedrez para Iberoamérica, convencida de los enormes beneficios y fortalezas que da el ajedrez, como herramienta pedagógica para la enseñanza y como instrumento que puede ayudar a enfrentar y corregir a través de su práctica sistematizada y asistida, el menoscabo social por el que atraviesa la región, ha emprendido una cruzada que pretende acercar el ajedrez a millones de niños y jóvenes iberoamericanos y, de manera muy especial a aquellos que sufren el embate de los más violentos flagelos sociales, los que han socavado la posibilidad de la convivencia, y lastiman hondamente el sentimiento comunitario local. Partiendo de ello, se comprenderá que, para formar a millones de niños y jóvenes, lo primero que debemos hacer es capacitar a decenas de miles de profesores de ajedrez, inexistentes en la actualidad. De ahí que nuestra primera actividad haya sido justamente la organización de un Seminario de Capacitación y Certificación para Profesores de Ajedrez.

  1. He tenido la suerte de asistir como ponente al Seminario de Capacitación celebrado en México DF, y a mí y a muchos de mis compañeros ponentes nos ha parecido asombroso el éxito de este evento, con un número aproximado de 2 500 participantes. ¿Nos podría comentar, como organizador, su valoración?

Sin duda ha sido una experiencia muy exitosa, superamos las proyecciones más optimistas. Estoy muy contento y satisfecho por ello, pero no puedo dejar de señalar que el éxito de este evento es indudablemente un logro compartido, entre cientos y cientos de voluntades. El éxito es fruto de la acumulación de diferentes esfuerzos, que van desde cada uno de los aspirantes que creyeron en los alcances y objetivos del Seminario: se inscribieron para participar en él, aspirantes de todos los estados, desde Baja California a Yucatán, es decir a lo largo y ancho del país.

En este esfuerzo hubo también una gran participación de Instituciones, funcionarios, un gran equipo de colaboradores entre los que contamos pedagogos, sociólogos, psicólogos, diseñadores web, diseñadores gráficos, ajedrecistas especializados en temas de educación y computadoras, ilustradores, programadores, técnicos de audio, escenógrafos y administradores. Todos ellos han creído en el proyecto y lo han impulsado. No puedo dejar de mencionar de manera muy destacada a los expertos y especialistas Internacionales que estuvieron presentes cada día con un ánimo extraordinario, transmitiendo su experiencia y conocimiento a cada grupo.

El reto fue muy grande. Dos equipos de expertos de países iberoamericanos se confrontaron en distintos recintos y frente a públicos muy diferentes: jóvenes universitarios, maestros en educación básica en activo, profesores jubilados y ajedrecistas… Tuvieron que adaptar su discurso a las distintas facetas de cada uno de estos públicos, y lo lograron.

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  1. ¿Cómo ocurre que un experto como usted, en el arte y en la cultura, desembarca en el ajedrez?

Sin duda el ajedrez es parte de la cultura y el arte, como es parte de la educación y el desarrollo intelectual. Yo soy un privilegiado: tuve la enorme fortuna que mi padre, que fue siempre un amante del ajedrez, me enseñara a jugarlo desde que yo era muy pequeño; y no solamente me enseñó, también me inscribió en uno de los principales clubes de ese tiempo y me llevó a los torneos. Siempre me acompañó en mis primeros años de formación ajedrecística. Esto es algo de lo que día a día le estaré agradecido. Puedo decir que el ajedrez me acompaña y me ha acompañado incesantemente, pero no me refiero necesariamente a un tablero con sus piezas, sino más que nada a la visión táctica y estratégica de los problemas y los proyectos, en el análisis completo de cada situación y sus distintas variantes, en cada proceso analítico, algo que me permite valorar los retos y me ayuda a tratar de encontrar las mejores decisiones. Convencido de esto, mal haría en no esforzarme al máximo para lograr que el ajedrez llegue al mayor número posible de niños y niñas; mal haría en no luchar para que cada día más personas se convenzan de las bondades y valores del ajedrez. Yo no hago un distingo entre arte, cultura y ajedrez, son expresiones complementarias de un mismo proceso, son la manera en la que el hombre trasciende y alcanza su máxima estatura.

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  1. ¿Por qué la gran iniciativa del Seminario, cuál es el fin último de este proyecto?

Recién estamos en el comienzo, que es la formación de profesores. Pero tenemos claro que el fin superior es aportar capacidades para constituir mejores sociedades, interviniendo en la comunidad y respaldando a través del ajedrez a los niños aunque de manera muy especial a los de menores recursos económicos; queremos llegar a niños y jóvenes que reciban herramientas para mejorar su nivel académico, y desarrollen habilidades cognitivas y creativas que les permitan generar nuevas y mejores condiciones de vida, apoyándoles en la convivencia y mostrándoles a través del desarrollo personal, como contribuir de la mejor manera a su comunidad.

  1. He tenido la oportunidad de escucharle en México y de compartir conversaciones con usted, y me constan sus inquietudes sociales. ¿Puede contribuir el ajedrez a solucionar problemas sociales, en su país y en cualquier otro? ¿Está usted de acuerdo en que se puede hablar de un “ajedrez social”?

Mire Juan Antonio, a lo largo de mi vida he mantenido un compromiso social que me ha llevado a transitarla por distintos caminos y en ese mismo sentido lo he hecho a través de mi relación con el arte y la cultura. Estoy convencido de que es la única manera en que debería transitar cualquier actividad humana, beneficiando el entorno y el interés social, beneficiando siempre a las mayorías; no creo en actividades o acciones que no tengan como primer favorecido al ser humano, a la comunidad y, eso sucede con el ajedrez. Todo ello adquiere un matiz muy claro en países latinoamericanos, y en particular en algunos en donde se asiste a un resquebrajamiento del tejido social cada vez más importante. En estos casos el ajedrez, como una herramienta de inclusión social, puede llegar a jugar un papel insospechado, y altamente positivo.

  1. Desde fuera, y gracias sobre todo a vuestras iniciativas, se percibe que México está abanderando grandes proyectos educativos relacionados con el ajedrez. ¿Sois conscientes de que estáis despertando interés y expectación en todo el mundo por lo que estáis haciendo?

Creo que en todo el mundo las organizaciones sociales, los individuos y las instancias más comprometidas, están dando una enorme batalla al demandar sociedades más justas y equitativas, enalteciendo la búsqueda de un futuro más justo y luminoso para todos. Nuestro objetivo es aportar desde el ámbito del ajedrez el mejor esfuerzo, y para que de la mano con otras voluntades sumemos en favor de esto. Por ello lo que usted afirma en su pregunta nos infunde mayor energía y deseos de continuar, nos reafirma la idea de que seguramente vamos por buen camino.

El Curso Presencial de octubre desató grandes expectativas: para el 2015, estamos planeando ampliar la cantidad de profesores certificados a 10 mil, y llevarlo a cabo en siete distintas ciudades, para ampliar la cobertura geográfica: Guadalajara, Mérida, Pue- bla, Cuernavaca, Morelia, Querétaro y nuevamente a Ciudad de México, son las candidatas.

  1. Usted trabaja en el ajedrez desde el ámbito privado, fuera de las instituciones federativas oficiales, y con una relación privilegiada con alguien tan grande y tan importante para el ajedrez como Kasparov, recientemente desbancado en la lucha por dirigir la FIDE. ¿Cómo ve, desde esta óptica, el futuro del ajedrez, a todos los niveles?

Efectivamente Garry Kasparov es un gigante en el mundo del ajedrez y me congratulo de impulsar con él un sueño compartido, promoviendo un proyecto titánico que vincula el ajedrez a la educación y al desarrollo social, a través de acciones que innoven mecanismos e intervengan de manera directa en el mejoramiento de la educación y las condiciones de vida de los niños en Iberoamérica.

El ajedrez es patrimonio de la humanidad, por tratarse de una actividad inherente a la cultura humana, habiendo acompañado al hombre por siglos. Y es a lo largo de todos estos años, que el ajedrez ha demostrado sus capacidades y potencialidades en el perfeccionamiento de fortalezas únicas en aquellos que lo practican, siempre vinculado al desarrollo de capacidades intelectuales y cerebrales; sólo por esto, tendría que ser considerado seriamente desde los gobiernos y las autoridades que tienen relación con los temas y las políticas educativas, como una actividad que debiera incorporarse con toda seriedad a los proceso formativos más amplios y de mayores alcances.

De ahí que me parezcan profundamente mezquinas las guerras intestinas y de interés personal que se dan en torno al ajedrez: la FIDE tendría que ser un medio facilitador para todos los esfuerzos que pretenden que el ajedrez alcance a tocar con su eficacia a los millones de niños que viven y crecen en todo el Planeta.

 

 

 

 

 

Entrevista con Hiquíngari Carranza, presidente de la Fundación Kasparov de Ajedrez para Iberoamérica

Presentamos la entrevista que realizó Manuel Azuaga con Hiquíngari Carranza,nuestro presidente, y que fue publicada en la revista Ajedrez Social de Andalucía. Estamos seguros que será de su interés.

“Tenemos que situar el ajedrez al frente de los medios”

Texto: Manuel Azuaga Herrera.
Fotografías: Adriana Salazar Varón y Manuel Azuaga Herrera.

La Fundación Kasparov de Ajedrez para Iberoamérica  organizó del 25 al 28 de octubre el primer Seminario de Capacitación y Certificación para formar Profesores de Ajedrez. La puesta en escena fue la mejor de las posibles. Dos equipos de ponentes internacionales, todos con un currículum de primer nivel, se dieron cita en México DF bajo la coordinación de dos piezas pesadas del tablero: Miguel Illescas, ocho veces Campeón de España y director de la revista Peón de Rey; y Leontxo García, periodista, divulgador y embajador del ajedrez y de los múltiples beneficios de su práctica frecuente (leer crónica)

El principal artífice de este histórico evento (un verdadero hito para el ajedrez educativo) es Hiquíngari Carranza, presidente de la Fundación Kasparov de Ajedrez para Iberoamérica. Hiquíngari es un reconocido promotor en el mundo del arte y de la cultura de su país que cuenta sus años de experiencia por éxitos de enorme transcendencia. Dirige el Centro Cultural El Juglar  de Ciudad de México y, quizás no sea casual, pero también es (por suerte para los aficionados al ajedrez)  un enamorado sin remedio del noble juego, del tablero y de sus 64 cuadrículas negras y blancas.

La noche del 26 de octubre tuve ocasión de compartir una cena en el restaurante japonés Kuru Kuru de México DF con todos los ponentes del seminario y con el equipo de organización de la Fundación Kasparov. Entre sushis, makisushis y salsas exquisitas de wasabi y genjibre, poníamos en común las experiencias vividas en las distintas sedes del congreso. A pesar de las diferentes nacionalidades de los presentes y de las pocas horas de convivencia, se respiraba un amable ambiente de amistad y camaradería. Todos sentíamos estar unidos en torno a un mismo vínculo: la magia del ajedrez.

Cuando acabó la cena llegó un momento de cierta tranquilidad. Fue entonces cuando pude hablar a solas con Hiquingari Carranza. Mientras, un grupo de chicos de unos cinco o seis años, de aspecto oriental, correteaban y reían a carcajadas gracias a algún extraño e invisible juego que no alcanzamos a comprender.

 

PREGUNTA. ¿Cuáles son los fines y los objetivos esenciales de este primer seminario que ha  organizado la Fundación Kasparov de Ajedrez para Iberoamérica bajo el título “El ajedrez como herramienta pedagógica”?

RESPUESTA. Uno de los grandes fines es perfeccionar una herramienta definitiva a través de un seminario que conjuga una primera fase presencial y otra que será un curso a distancia.  Estos dos elementos conforman una plataforma educativa para formar formadores de ajedrez. Ahora estamos en una primera puesta en escena, estamos ante un plan piloto que nos ayudará a desarrollar un proyecto educativo, primero a nivel nacional, y después a nivel continental.

¿Cuál es nuestro objetivo? Formar al mayor número posible de docentes e instruirlos en el ajedrez para así poder llegar a todos los niños y jóvenes de cualquier rincón de nuestra región.  Este es nuestro principal objetivo. Es quizás un objetivo difícil, muy elevado, pero también es cierto que por algo hay que empezarlo, y con este seminario estamos haciéndolo. Hoy por hoy tenemos más de 3000 personas preinscritas y vamos a sumar por encima de los  2000 asistentes en las cuatro sedes habilitadas, quienes, de manera presencial, van a recibir, de parte de los distintos ponentes internacionales, un primer barniz.

P. Ahora que estamos en el ecuador del seminario, y sabiendo que siempre hay que ser muy precavidos a la hora de sacar conclusiones finales, ¿cuál sería la valoración global de la convocatoria hasta el momento?

R. Como bien dices, estamos aún a la mitad, pero podemos afirmar que está siendo realmente muy exitoso. Estamos viendo un público extraordinario, perceptivo, atento, absolutamente comprometido con la materia; y una pléyade de ponentes estupendos, emocionados, transmitiendo mucho conocimiento, mucha emoción…y eso es justo lo que necesitamos: motivar a toda la gente que ha confiado en este proyecto. Así que estamos muy contentos y creemos, sinceramente, que ha sido, está siendo, un éxito total.

P. Creo, Hiquíngari, que estamos plenamente de acuerdo en que el verdadero problema para alfabetizar masivamente a los chicos y chicas en las escuelas a través del ajedrez es la falta de profesores. Pero, ¿de cuánto tiempo podríamos hablar para ver los primeros resultados de este plan que dibujas?

R. Bueno, sería muy difícil hablar de tiempo. Yo empezaría diciendo que, cuando hicimos un diagnóstico mucho más  a conciencia y pensando en lo que tendríamos que hacer, no dimos cuenta que, hoy por hoy, en México, que en muchas cosas y matices  puede ser visto como un espejo del resto de América Latina,  sucedía lo siguiente. La enseñanza del ajedrez ha descansado de manera natural en dos columnas principales. Por un lado, en los ajedrecistas, algunos de los cuales, ante una crisis económica o una situación de necesidad, han decidido utilizar sus capacidades para tratar de transmitir su conocimiento a los niños. Esto, así contado, nos puede parecer muy bien, pero en la realidad puede ser una aberración, porque no todo el que sabe jugar, por muy bueno que sea, sabe enseñar. Y para que realmente el alumno se enganche, el que enseña tiene que ser un buen transmisor de conocimiento. Hay, por supuesto, excepciones muy dignas, muy loables, pero muchos han sido más bien un antídoto para que los niños quieran jugar al ajedrez.

Por otro lado, la otra gran rama en la que descansa la enseñanza ajedrecística es la de los profesores de Educación Física. Por alguna razón, el ajedrez, hace muchos años, se enmarcó en esta especialidad. Así, a los docentes se les enseñaba futbol, béisbol, basquetbol y también ajedrez. Sin embargo, la Educación Física ha desarrollado en los últimos tiempos las actividades aeróbicas o de cualquier otro tipo de compensación, pero no las ajedrecísticas. Sí hay muchos profesores que se han tomado muy en serio su papel de educadores deportivos en el área de ajedrez, y lo han hecho bien, desde luego, pero no es la mayoría.

Entonces… estamos en medio de dos situaciones que, si bien es cierto, han ayudado mucho y han formado a gente, no es lo que necesita un país que tiene 30 millones de educandos potenciales de ajedrez. Hay que hacer un trabajo titánico para llegar a todos ellos, por eso la primera pregunta fue: ¿cómo hacemos para tener una masa importante de docentes que puedan educar, enseñar y abrir la ventana maravillosa del ajedrez a millones de niños en nuestro país y en nuestro continente? Y en esas estamos.

P. Hablemos del ajedrez como una herramienta de transformación social. ¿Qué opinión al respecto postulas como presidente de la Fundación Kasparov de Ajedrez para Iberoamérica?

(Hiquíngari aquí frunce el ceño, respira asintiendo con la cabeza. El rostro le cambia y adopta un aire más grave, más solemne).

R. No hay duda que en especial nuestros países han sido vulnerados o por la corrupción, o por la delincuencia organizada, o por el tráfico de narcóticos, o por una serie de flagelos que acaban finalmente con el entramado social, lastimando profundamente los valores, a la familia, y al futuro de los niños y de los jóvenes. ¿Qué necesitamos? Necesitamos una herramienta que nos permita reconstruir el entramado social. Un entramado social quebrado es el campo de cultivo más peligroso para continuar generando delincuentes. Por eso es fundamental intervenir ahí, y el ajedrez puede aportar un granito de arena muy interesante a la hora de ayudar a reconstruir un tejido social dañado. Millones y millones de niños y jóvenes están a diario en el borde del riesgo. Tenemos que actuar rápidamente con una propuesta que sea distinta, inteligente, y que nos permita, desde el aprendizaje de ellos, impactar en las familias, en sus entornos, para así poder transformar los ámbitos más cercanos. Si lo hacemos así, y nos multiplicamos por células y células repartidas por todos los lados, vamos a empezar a cambiar, definitivamente, nuestra sociedad.

Este es el importantísimo papel que debe jugar el ajedrez en la sociedad y es aquí donde tenemos que incidir, donde tenemos que poner el dedo, mover la pieza.

P. Otro de los aspectos que me parecen transcendentales tiene que ver con la escasa visibilidad y presencia en los medios que tenemos en el mundo del tablero. Dando por sentado que en esta nueva teoría de la comunicación, de la globalidad tecnológica, todo aquello que no es visible, no existe. ¿Qué podríamos articular como solución a este grave problema? Porque hay multitud de buenos proyectos con el ajedrez que deberían ser contados al mundo.

R. Así es. Antes que nada, creo que no tenemos justificación ante eso que describes. Hay tantas herramientas hoy…

P. Que debería ser una tarea nuestra, ¿verdad?

R. Exactamente. Somos nosotros mismos los que no estamos teniendo la altura de miras para darle soluciones a esta realidad. Tenemos todas las herramientas cibernéticas y tenemos un producto maravilloso como el ajedrez. Pero nos está faltando visión, tener un objetivo claro y darnos cuenta de que debemos emprender el camino, nada más, con seguridad. Porque tenemos un diamante en bruto, el ajedrez, que hay que trabajarlo, sí, pero la persona que tengamos delante de nosotros, siempre que haya convicción y humanidad, nos va a entender perfectamente, y en muchas ocasiones, va a ser nuestro mejor aliado. Debemos plantarnos en los medios de comunicación, en las instituciones públicas, en las alternativas virtuales como Facebook, Instagram, Youtube…todas las opciones son válidas. Tenemos que situar el ajedrez al frente de los medios.

P. Supongamos que queremos mostrarle al presidente ejecutivo de una multinacional las ventajas que le puede ofrecer vincular su imagen y marca corporativa al ajedrez. ¿Qué argumentos nos darían la razón?

R. La imagen o identidad de una empresa debiera formar parte indiscutible de sus estrategias comerciales y de comunicación. En mercadotecnia y publicidad el objetivo principal tiende a proyectar las fortalezas más importantes de la compañía, transmitiendo para ello confianza y profesionalismo, y mostrando más competitividad y menos vulnerabilidad a los clientes, socios, autoridades y competidores. La imagen de una empresa debe irradiar estímulos y valores que la relacionen con una identidad propia, esfuerzos más profundos, entre ellos un sagaz esmero que les vincule a conductas de mayor compromiso local, que despliegue al mismo tiempo una clara carga de responsabilidad social y civil.

Ahí el ajedrez tiene mucho que decir, porque proyecta una imagen intachable que ha sido aprovechada infinidad de veces por los grandes consorcios de la comunicación corporativa, con el objetivo de ligar la imagen de sus clientes empresariales a la imagen que proyecta el noble juego, aunque siempre con distintos alcances y logros. La presencia del ajedrez y de los valores que las empresas promueven rara vez son los mismos, pero la incorporación del juego de reyes bien puede crear una identidad a los productos, ofrecer valores y  ayudar a una multinacional, contestando a tu pregunta, a posicionarse en el mercado de la mejor manera. El ajedrez puede, sin duda, favorecer que una marca sea reconocida y recordada más fácilmente, además de ser distinguida muy positivamente con relación a su competencia.

Podríamos incluso decir que la imagen corporativa que el ajedrez proyecta a través de sus elementos, ya sean físicos o digitales, nos dará a conocer la propia imagen corporativa de la empresa. Porque no olvidemos que el ajedrez es una actividad humana reconocida por sus grandes valores éticos y de limpia competencia, por su fortaleza y su creatividad intelectual. Detrás de los procedimientos tácticos y de la sucesión de jugadas en el tablero, preexiste un pensamiento lógico-matemático muy profundo que se puede aplicar a otras muchas situaciones de la vida y, sin duda, también a la toma de decisiones de las empresas, las organizaciones sociales y gubernamentales.

Porque en el ajedrez, al igual que en la vida y en nuestras decisiones cotidianas, los únicos responsables de lo que ocurre en el tablero son los propios jugadores, cada cual con sus jugadas y deliberaciones. Por tanto, no hay lugar para la suerte ni para otras circunstancias que no sean las que las reglas establecen.

 

 

P. Juguemos a la ciencia ficción e imaginemos por un instante una sociedad, dentro de 50 años, en la que los que nos gobiernan fueron en su tiempo chicos que crecieron entre tableros y se educaron dando jaques en la escuela. ¿En qué notaríamos las diferencias?

R. En primer lugar serían funcionarios con mucha más altura de miras, con planteamientos políticos más claros y precisos, con una visión más estratégica, de mayor alcance, con soluciones más inteligentes y mejor resueltas, con programas más sociales y vinculantes… Sin duda que en ese escenario que planteas el ajedrez estaría  bien presente en todas las escuelas y en todos los estratos sociales, por lo que tendríamos sociedades más equitativas y más justas; y por supuesto unos poderes públicos más lúcidos y más humanos.

Durante una partida los jugadores tienen que anticiparse a las respuestas del contrario y tener previstas, con la mayor antelación posible, las mejores líneas de juego. Esta es, en mi opinión, la verdadera política, la política de la inteligencia y no la de la traición y la mentira. Esos políticos, los que traicionan o mienten, están muy lejos de los políticos que puede generar la práctica del ajedrez. Porque hay que significar que en el juego de reyes, al igual que en la política verdadera, antes de cada jugada se hace necesario un período de reflexión que nos permita evaluar correctamente y preparar una estrategia. Solo de ese modo podremos resolver la partida de la mejor manera posible.

P. El primer gran reto, formar formadores de ajedrez, recién está dando unos primeros pasos que yo diría son de gigante. Y la presencia en los medios de comunicación debería mejorar, a consecuencia de lo anterior, casi que de un modo natural. ¿Cuál sería la tercera debilidad, el tercer reto estratégico?

R. Profundizar en la vinculación institucional, es decir, proponer alianzas con el gobierno, con la iniciativa privada y las organizaciones no gubernamentales. Son todos ellos espacios clave para poder lograr los grandes objetivos planteados, sin el concurso de las empresas y el Estado será imposible proponer los alcances que nos hemos propuesto.

Por ello, al igual que en una partida, tenemos que cuidar  cada jugada, estas no se pueden elegir aisladamente, cada una debe ser parte de un plan o de una estrategia de actuación a más largo plazo; y durante el fragor de la batalla, al igual que hacen los jugadores, aplicaremos toda nuestra voluntad y toda nuestra energía para obtener un buen resultado. Por eso creo que la perseverancia, la convicción de que la promoción del ajedrez significa la posibilidad de una mejor sociedad es nuestro mejor aliado.

Un buen ajedrecista tiene que ponerse en el lugar del oponente para comprender sus intenciones. Esto nos enseña a ver las cosas desde diferentes puntos de vista y nos ayuda a encontrar nuevos caminos y otras alternativas.

Sin embargo, reflexionando mejor, tenemos una importante ventaja con respecto al ajedrecista que se debate en medio de una partida: él tiene que decidir por sí mismo cómo actuar y no podrá recibir asistencia ni consejo de nadie; en nuestro caso, sin embargo, estamos siempre abiertos a escuchar sugerencias y propuestas que nos ayuden a encontrar los mejores caminos. Esta es una tarea colectiva, es un esfuerzo que requiere de muchas voluntades, la Fundación necesita fortalecerse y abrir capítulos por todos lados a lo largo y ancho del continente para que esta experiencia se multiplique y lleguemos a todos los rincones, en el propósito de alfabetizar, ajedrecísticamente hablando, a millones de niños y jóvenes de Iberoamérica.

 

P. ¿Qué le debe Hiquíngari Carranza al ajedrez?

R. El ajedrez ha sido en mi vida mucho más que una actividad de esparcimiento como lo fue en mis primeros años, cuando era muy pequeño y comenzaba apenas a mover la piezas, pero paradójicamente esa fue sin duda la etapa en donde más absorbí del ajedrez, pues el juego fue substancia en el desarrollo de muchas de las capacidades que adquirí de niño y que me han ayudado a intentar ser mejor y a buscar objetivos más elevados, me refiero sobre todo a muchas áreas de mi vida cotidiana, familiar y laboral.

Aprendí a pensar de una manera más ordenada, lógica y más atrevida. Entendí que la solución difícilmente está en la primera mirada del problema, necesariamente tenemos que ver en primer lugar el tablero en su conjunto y después buscar la mejor jugada sin descartar ninguna pieza, cualquiera de ellas puede esconder la jugada ganadora. Exactamente así es la vida, los problemas que enfrentamos día a día no tienen una solución única, siempre tienen cientos de variantes, y el ajedrez es la mejor escuela para entender esto.

Cada posición de la partida, al igual que las decisiones en la vida, debe ser analizada con mucho cuidado antes de llegar a una conclusión, y a partir de ahí, trazar el plan de acción, y con él, las siguientes jugadas que deberás ejecutar. Las tareas cotidianas son igual que una partida de ajedrez, ellas exigen de manera permanente la resolución de situaciones concretas, en donde la mejor manera de resolverlas es agudizar el ingenio y la creatividad. Así se resuelven las grandes disyuntivas y el ajedrez te enseña los caminos para encarar la adversidad.

Esta fue mi elección y por eso cada día busco la jugada correcta, siempre basado en el ejercicio de aquel ajedrecista que aprendió a calcular las diferentes probabilidades. Sí, todo esto se lo debo al mágico universo que conforma el tablero y sus 32 piezas, pero no creas, le debo mucho más… porque, sin quererlo discriminar, se ha vuelto parte esencial de mi disco duro biológico, ese que contiene toda la información atesorada y mucho de mi bagaje de vida.

Eso es el ajedrez: un lugar, un espacio para abrevar y descubrir que dentro del caos hay una lógica contundente que no se puede entender en su totalidad, pero que te ayuda y te acompaña en la construcción de tus propias variantes.

Podríamos seguir horas y horas hablando de ajedrez, de los medios de comunicación y de las implicaciones sociales del juego, de la magia que el tablero esconde, pero la noche va cerrándose y toca volver al hotel. Mañana expongo la ponencia con mi equipo en el Teatro Hidalgo y hay que pulir alguna cosita,  pequeños detalles.  Nos damos la mano con agradecimiento. Observo que los chicos que antes corrían ya casi no corren, tampoco quedan restos de aquel juego desconocido (me hubiera gustado entenderlo)  y las risas se han convertido en bostezos y en un sueño profundo.

Clic. Apago la grabadora.

 

 

 

Los últimos resúmenes de las ponencias del Curso Presencial

Los problemas más frecuentes en la

enseñanza del ajedrez

 Daniel Escobar

 Esta ponencia se basa en la experiencia docente en el colegio El Altillo, de Jerez, España, y giró en torno a los temores de los docentes y los problemas que enfrentan.

El más frecuente es que el ajedrez es muy difícil. Es necesario aclarar que la enseñanza a niños pequeños está enfocada en objetivos simples y limitados: enseñar las dimensiones y características del tablero y luego, poco a poco, y mediante diversas técnicas y herramientas, el movimiento de las piezas.

“No seré capaz”. Este temor se deriva del temor anterior. Suponer que el juego es muy difícil de aprender y, por ende, de enseñar.

“Tendré que preparar mucho las clases” y “¿le gustará a los alumnos?”, son otros temores muy frecuentes entre los maestros. Aunque el ajedrez es para todos, en la dinámica de los grupos siempre habrá quien destaque sobre los demás, y se formen varios grupos dentro del grupo escolar. Ante esto muchos maestros quisieran trabajar sólo con los avanzados, pues se piensa que son los únicos que “pueden llegar”. Con ello olvidamos dos o tres cosas muy importantes: el objetivo principal es enseñar habilidades cognitivas y sociales. Pero de todas maneras, debemos aprovechar que esos alumnos fungen como ayudantes muy importantes de los docentes, pues enseñan a sus compañeros más atrasados. Por eso debemos aprovechar esta otra característica del ajedrez: es un gran instrumento para la inclusión social. Por supuesto que habrá alumnos a los que el ajedrez no les interese tanto, pero los docentes tienen las herramientas para atraer a esos chicos.

La experiencia demuestra que los chicos son felices y disfrutan el ajedrez cuando éste es enseñado en el aula.

“No hay material para las clases” o “qué recursos puedo utilizar”, también son obstáculos expresados con frecuencia. Ya vimos aquí una infinidad de recursos que nos han mostrado los diversos ponentes para la enseñanza del ajedrez y de su relación con otros campos del conocimiento.

Y, por último, hay muchos que se preocupan por si serán derrotados por sus alumnos. Éste, por supuesto, es un problema menor, pues eso es lo que buscamos, al fin y al cabo: enseñar el ajedrez y una muestra de que lo estamos haciendo bien es que nuestros alumnos nos superen.

Sin embargo, existen problemas a los que debemos estar atentos para lograr superarlos.

  • No tener en cuenta la edad cognitiva del alumno y enseñar temas que están fuera de su comprensión o de su interés.
  • No pensar como el niño y exigirles que se comporten como adultos en una actitud que es, fundamentalmente, lúdica e imaginativa.
  • Dar mayor importancia a la competición que a la formación, inculcar que “todo vale” por ganar una partida y preocuparse por encontrar “al nuevo Kasparov”.

Hay, por supuesto, otros obstáculos que tienen repercusiones negativas y que el maestro debe superar en sus clases de ajedrez, como en cualquier otra asignatura: ausencias frecuentes; muy pocas actividades en clase; rigor y disciplina exagerados y poca motivación para los alumnos .

Ahora bien, la experiencia nos ha demostrado que el dilema entre un docente y un ajedrecista “reconvertido” se resuelve con la formación docente. Con los maestros aseguramos un nivel pedagógico, y con los ajedrecistas el nivel de juego, pero la coordinación es una de las claves para dar paso al ajedrez en los colegios.

 

 

 

El ajedrez: desde la praxis pedagógica

a la investigación científica

Juan Blanco

La ponencia giró en torno a la calidad de las investigaciones científicas que pueden realizarse a partir de la docencia del ajedrez.

La enseñanza del juego-ciencia tiene tres aspectos que la constituyen: la propiamente pedagógica —que implica la utilización de diversas técnicas y recursos—, la dimensión deportiva y la científica.

El objetivo de cualquier proyecto pedagógico con escolares es que el niño aprenda a pensar para resolver problemas dentro y fuera del tablero. Y para ello es indispensable combinar distintos elementos y niveles de participación: la materia en la currícula escolar y los clubes deportivos con lo que se logrará situar al ajedrez como un eje transversal que une los dos ámbitos: el escolar y el social.

Se debe tener claro que hay varias formas, o incluso expectativas, en torno a la enseñanza del ajedrez. Los ajedrecistas profesionales suponen que la enseñanza debe ir dirigida a descubrir y formar a los nuevos campeones mundiales; los padres esperan que los maestros descubran el genio de sus críos; los docentes están seguros que el juego es una herramienta pedagógica de primer nivel, y los niños lo toman como lo que es: un juego.

En el colegio María Teresa del Toro se implantó el ajedrez como parte del currículum en 1992. Se hizo lo propio en el colegio San Agustín El Paraíso, ambos en Caracas. Los resultados en el ámbito deportivo han sido muy buenos, pero en el ámbito académicos han sido aún mejores, de acuerdo con todos los protagonistas: directivos escolares, docentes, padres de familia y alumnos. Además, en el colegio de San Agustín se llevó a cabo una investigación institucional y una tesis de maestría.

La información disponible indica que en estos diez años de experiencia ajedrecística, los colegios e institutos nacionales que cuentan con el ajedrez como parte de la currícula escolar han tenido los mejores resultados en las Olimpiadas de Matemáticas y en los índices académicos del país.

Con la experiencia del ajedrez escolar se abre otra oportunidad: la investigación científica sobre diversos temas que se derivan de la docencia. Y aquí también se han obtenido excelentes resultados por el nivel de los productos de investigación.

Las investigaciones han trabajado sobre las operaciones mentales que se desarrollan con el aprendizaje del ajedrez. Ya sean los procesos cognitivos básicos —inferencia, observación, clasificación, análisis y ordenamiento— o los procesos complejos —resolución de problemas, creatividad, toma de decisiones, pensamiento algorítmico, cálculo, etc.—, o la metacognición —planificación, evaluación, relación, detección de errores, búsqueda de ideas, uso de estrategias, etcétera.

Un ejemplo de todo ello es la investigación realizada por el conferencista y Clemen Mazarella Desarrollo del aprendizaje estratégico a través del juego de ajedrez.

El objetivo de estas investigaciones debe ser el de influir en las políticas públicas acerca de la educación y debe buscarse una sinergia entre la academia, las universidades, los ministerios de Educación y las federaciones de ajedrez., lo que ha su vez, retroalimentará estas investigaciones con la experiencia de otros académicos y ajedrecistas profesionales.

Hay instituciones y grupos dedicados exclusivamente a la investigación sobre el juego —uno de ellos es el Journal of Chess Research (www.chessresearch.org)— que publican los resultados de diversas investigaciones en torno al tema.

Las ponencias de J. L. Jaureguiberry y C. Monroy

Disfrutar de las matemáticas
jugando con el ajedrez

Juan Luis Jaureguiberry

En la provincia argentina de Santa Fe, gracias a la ley de ajedrez escolar, 180 mil alumnos de 150 escuelas llevan la materia de ajedrez integrada con las matemáticas en el 4º y 5º grados. Además en 50 escuelas se enseña a niños con discontinuidad en sus trayectos escolares.
Los criterios que rigen la enseñanza escolar del ajedrez son los siguientes:
-Está orientada a aportar a la mejora integral de la educación y no a formar jugadores de ajedrez
-Siempre se trabaja simultáneamente en escuelas de contextos sociales diferentes y se verifica que todos pueden aprender
-Está garantizado el acceso a materiales de bajo costo y calidad que brindan unidad programática y optimizan la actividad docente
-Se realizan encuentros interescolares masivos de integración y visibilización social
– Y se forma una generación de docentes entre ex alumnos que se incorporan progresivamente a la enseñanza.
La experiencia en Santa Fe muestra que la enseñanza del ajedrez es de gran utilidad para la enseñanza del ajedrez, pues permite: a) un lugar para aprender disfrutando; b) un material concreto resignificable; c) un modelo de problemas abiertos; d) un modelo de contenidos con abstracción creciente y unidad de sentido, y e) da poder a los alumnos para crear problemas inesperados y corregirlos y para desarrollar actividad docente
Al jugar ajedrez el alumno realiza actividad matemática pues el tablero tiene un orden cartesiano; el movimiento geométrico de las piezas, y aritmética en las decisiones de captura de piezas.
Pero el aprendizaje del ajedrez en relación con la matemática ha permitido detectar errores sistémicos en la enseñanza de esta última.
Por ejemplo con el concepto de simetría, las paralelas, perpendiculares, cuadrados, rombos, etcétera.

Con el ajedrez se han podido detectar conceptos no aprendidos, por ejemplo que las rectas son perpendiculares cuando dividen el plano en cuatro partes iguales, y que los ángulos rectos son la cuarta parte del plano y no sólo “algo” que mide 90º.
Con los ejemplos anteriores constatamos que los conceptos no asimilados por los escolares están que 1) las figuras que tienen sus ángulos iguales son rectángulos; 2) las figuras que tienen sus lados iguales son rombos, y 3) los cuadrados son rectángulos y rombos a la vez.
Asimismo, se han detectado y corregido errores sistémicos, pues los alumnos
-No visualizan los ángulos cóncavos.
-Asocian el tamaño de los ángulos al tamaño de sus representaciones.
-No piensan en el ángulo como una porción abierta del plano, sino que lo reducen a su amplitud.
Con la enseñanza del ajedrez se han obtenido los siguientes logros:
-Familiarizar a los alumnos con imágenes geométricas en posiciones no convencionales
-La identificación de las propiedades que sustentan lo igual en lo que parece diferente
-Fundamentar las relaciones de inclusión en las clasificaciones
-Evitar la confusión entre los números que representan cantidades de cosas y números que representan relaciones entre esas cosas.
-Qué números se pueden sumar o restar y cuáles se pueden multiplicar o dividir.
-Aprender el uso de paréntesis.
-Expresión de resultados sin unidades.
El tablero de ajedrez es de gran ayuda en la enseñanza de las matemáticas, pues se puede dividir en partes, como si fuera un pastel o una pizza; tiene casillas que puedo agrupar de distintas formas, y es un espacio geométrico regular donde las fracciones forman cuadrados y rectángulos.

 

 

Las cuatro dimensiones del ajedrez

César Monroy

Esta ponencia está sustentada en cuatro ejes: 1) el ajedrez como herramienta didáctica; 2) la didáctica del ajedrez; 3) el ajedrez formativo en valores, y 4) el ajedrez y sus aplicaciones sociales.
El ajedrez se ha utilizado en el colegio Emilio Valenzuela, de Bogotá, desde hace algún tiempo. En el colegio se ha entendido que el desarrollo de los alumnos incluye diferentes componente: intelectual, biológico, físico, emocional y espiritual. En el colegio se han tenido muy buenos resultados en el área de matemáticas al incorporar el ajedrez en la enseñanza. Y la base del éxito ha sido la relación que se establece entre el aprendizaje del ajedrez y el currículo escolar; relacionar el conocimiento ajedrecístico con los contenidos de las materias escolares.
También ha sido muy importante la colaboración de todos los docentes para relacionar las diferentes materias con los contenidos del curso de ajedrez. Las diferentes disciplinas enriquecen y aportan a la formación de otra, lográndose una enseñanza más integral y no inconexa entre diferentes materias y contenidos.
En la siguiente tabla se aprecia la relación de las asignaturas de lengua y matemáticas, en los diferentes grados, y la enseñanza del ajedrez.
La rica historia del ajedrez también puede utilizarse como auxiliar en la enseñanza.
La leyenda de la invención del juego es de gran utilidad no sólo en matemáticas, por obvias razones, sino también en la materia de lenguaje pues, por ejemplo, se puede realizar una valoración de comprensión de lectura acerca del mito de los granos de trigo.
En el colegio Emilio Valenzuela se insiste mucho en el aspecto formativo de ajedrez, pues enseña el respeto por el otro, es una herramienta de inclusión pues el ajedrez es para todos. El juego es de gran ayuda para la formación del carácter de los niños ya que enseña a lidiar con las victorias y las derrotas y a aprender de nuestros errores.

Las ponencias de Esteban Jaureguizar y Marina Rizzo

Ajedrez en el aula. Entre el juego y la

experiencia pedagógica

 Esteban Jaureguizar

 El ajedrez es, ante todo, un juego. Y como demostró Johan Huizinga en su obra maestra Homo ludens los juegos preceden a la cultura y son su causa. En los juegos el ser humano imagina otros mundos y otras relaciones sociales.

La obra de Graciela Scheines y su obra Juegos inocentes, juegos terribles es de gran utilidad para entender la naturaleza del juego. (http://www.efdeportes.com/efd14/juegos.htm).

Jugar es crear un vacío en la realidad, “hacer un agujero”, y se juega yendo del caos al orden. En el juego no existen ni el tiempo ni el espacio reales, y jugando se “desarticula el orden del mundo”.

Con los juegos, niños y adultos desarrollan, de acuerdo con Jean Piaget, procesos de asimilación y acomodación. Al desempeñar distintos roles en los juegos el niño aprende a ubicarse en el mundo imaginario, pero también en el mundo real.

Y los juegos complejos como el ajedrez, favorecen el desarrollo de funciones cognitivas básicas, como la memoria, la atención y la percepción.

El papel del docente debe ser el de promover este espíritu lúdico que debe abarcar también al propio juego de ajedrez.

Los alumnos pasan, el maestro permanece y por ello es él el que debe cuidar que las experiencias colectivas en el aula se recuperen en una teoría acumulable.

Los docentes deben estar alertas de los obstáculos para la enseñanza del ajedrez a niños de preescolar. Éstos son: la escolarización o academización, y poner atención sólo en el juego como una materia más que debe ser acreditada por el alumno.

La deportivización. Sabemos que el ajedrez es un deporte, pero en la enseñanza a niños pequeños debe hacerse énfasis en el aspecto lúdico del ajedrez y no tanto en el aspecto de la competencia, pues la experiencia ha demostrado que de no cuidar este aspecto se puede provocar frustración y con ello el alejamiento de niño.

Se mostraron y explicaron diversas estrategias para la enseñanza del juego: desde rompecabezas, elaboración de piezas y diversos juegos que se pueden realizar en el tablero y con las piezas.

 

 

 

Ajedrez para la vida

 

Marina Rizzo

 He dedicado mi vida al ajedrez desde los cinco años. Primero en la competencia y luego a la educación y el emprendimiento educativo. Empezamos con niños de preescolar y primaria y ahora también trabajamos con empresas.

El ajedrez es un gran maestro pero hoy los invitaré a verlo desde otro paradigma.

Me apasiona el ajedrez para la vida, y cómo el juego nos puede ayudar a ser mejores personas, a estar en el mundo de otra manera y a hacer que las cosas sucedan. Ése es el ajedrez del que hablaremos hoy.

El mundo actual puede asustarnos. Si dejo de mirar el tablero y veo el planeta no puedo dejar de distinguir los muchos problemas: la pobreza, los conflictos sociales y políticos. Y con todo lo que está pasando en el mundo, ¿qué puedo hacer en una clase de ajedrez? ¿De qué manera puedo aportar a los niños, a los jóvenes, en un mundo en el que cada cinco años hay cambios disruptivos, que nos invitan a ver el mundo de otra manera.

¿Cómo podré educar a los niños si no puedo visualizar al mundo dentro de algunos años, si no sé lo que pasará en 20 años. ¿Qué les enseño?

El ajedrez me enseñó a ponerme en un lugar de hacer que las cosas sucedan; de ubicarme en un lugar, como una pieza, desde donde veo todo el tablero como un sistema. Por eso los invito a ubicarse de esta manera cuando están frente a los niños.

Hoy vivimos en un mundo en el cual no hay ninguna mirada que cuide al ser humano y que el tiempo me apura, que tengo que hacer las cosas a mil por hora porque si no no llego. ¿A dónde quiero llegar?

Para hacer la vida más significativa tenemos que inspirarnos en los grandes líderes y darlos a conocer a los niños. ¿Qué hicieron estos grandes líderes?

Tienen un secreto. Sacan el foco de sí mismos para ponerlo afuera, en la necesidad, porque ha detectado un enorme sufrimiento, una anomalía, un quiebre en la sociedad. Y a partir de ahí, dicen, quiero hacer algo, no quiero seguir jugando al ajedrez, insensible de lo que sucede a mi alrededor.

Yo quiero hacer algo desde mis clases, frente a los chicos que tienen hambre, que están creciendo en un ambiente de violencia y drogas. ¿Qué puedo hacer para cambiar eso?

Estos líderes también nos enseñan a buscar el equilibrio entre dos dimensiones muy lindas. Leonardo Boff, el pensador brasileño, dice que todos tenemos dos dimensiones: una dimensión gallina y otra águila. La primera nos hace poner el foco en cada casilla, en cada día, en cada paso. Pero no debemos perder de vista la dimensión águila. Estamos en un mismo planeta; que lo cada uno hace cuenta para el resto, no es indiferente.

De esa manera puede enseñar a los chicos que no da lo mismo que una pieza vaya a cualquier lado porque a lo mejor puede ser tomada por una pieza contraria; tampoco puedo descuidar una diagonal porque a lo mejor mi rey recibe mate.

Más que preguntarme cómo voy a enseñar ajedrez, el enfoque, con qué herramientas didácticas, es muy importante preguntarse por qué quiero enseñar ajedrez. ¿Por qué creo que enseñar ajedrez puede ser significativo para mí y para los demás.

Imaginen que la próxima semana reciben una herencia y se vuelven millonarios. ¿Seguirían enseñando ajedrez? Si lo hacen significaría que han encontrado ese profundo por qué, esa profunda esencia. Y serán coherentes con lo que piensan y dicen y hacen. Y ése es el corazón de la educación. El niño no aprende lo que le decimos, aprende la coherencia del docente, que encarna lo que cree.

Ahora bien. ¿Qué ajedrez voy a enseñar? ¿El que consiste en enfrentarse al otro, en tratar de ganarle en una confrontación y guerra? ¿O tal vez le puedo enseñar otro paradigma? Un ajedrez para la paz.

Es un juego en el que las blancas y las negras no son rivales. Las blancas y las negras, en las profundas filosofías orientales, son también las fuerzas del ying y el yang, los opuestos que se complementan, que son absolutamente necesarios para que la vida continue: lo femenino y lo masculino; la vida y la muerte; el día y la noche. Eso es lo que nos muestra el ajedrez.

Así, con este nuevo paradigma las cosas cambian. Es fundamental que ustedes se pregunten ¿cabe en mis creencias que el ajedrez me está enseñando eso? ¿La real sabiduría está en trascender esa aparente dualidad, confrontación y oposición para enseñar algo valioso?

Piensen por un momento. Pongan en duda el ajedrez para la guerra y encontrarán muchísimas respuesta y herramientas didácticas para dárselas a sus alumnos.

Tal vez los movimientos de las piezas se transformen en abrir nuevas posibilidades para mí y para el resto. ¿Qué significan los movimientos de las piezas en un equipo de alto desempeño? Que una pieza mueve y puede abrir o cerrar diversas posibilidades.

¿Qué significa concentrarse en el tablero? Si lo circunscribo a las 64 casillas me puedo convertir en un campeón del ajedrez. Pero si vamos a la vida les puedo enseñar a mis alumnos a meditar y relajarse profundamente antes de la clase, y la calidad del aprendizaje cambiará notablemente. Las técnicas de meditación han demostrado su utilidad para concentrarse en el presente, conectarse con la respiración, encontrar un equilibrio entre los tres cerebros.

A nuestros chicos les enseñamos lo que llamo “competencias genéricas”; diversas habilidades. Como si fuera una cajita de herramientas o un botiquín que se lleva para toda la vida… cuando se ponen nerviosos, cuando están enojados… tendrán las herramientas para que encuentren esa pausa y volver a equilibrarse.

Es muy importante enseñarles a dialogar con las piezas. A darle vida a las piezas. Cuanto más chico es un niño verá cosas que nosotros los adultos no vemos. Si ustedes hacen dialogar a las piezas con las cosas que les están pasando a los niños, pero como eso les pasa a las piezas los niños lo entienden mejor.

Yo fui educada así respecto al ajedrez. Sólo cabeza, intelecto, cálculo, lógica… y el sentir, la emoción ¿dónde queda? Cuando logramos alinear la lógica y el corazón pasan otras cosas.

El lenguaje es muy importante y debemos cuidar lo que decimos a los chicos. El lenguaje no es inocente. Debemos eliminar expresiones como “tú vas a jugar contra tal..” Pero no, no vas a jugar contra, vas a jugar con… porque es un juego. Y es importante el encuentro, y ano será un rival, sino un compañero de juego, sin el cual no puedo hacer nada.

Con esta nueva mirada a la enseñanza del ajedrez encontrarán muchos conceptos que podemos modificar.

Por ejemplo, el sacrificio de una pieza, sabemos que es algo que se hace para lograr un ataque definitivo. Pero en la vida sacrificar tiene otros sentido. Por ello debemos enseñar a los niños la habilidad para asumir riesgos.

Cuando los niños están en el jardín están felices, porque todo es juego, pero cuando pasan a la primaria la cosa cambia: el sistema de calificación, esto está bien, esto está mal, esto hay que hacerlo de esta manera porque si no te pongo una mala nota. El sistema se va rigidizando. Los niños tienen medio a probar, a equivocarse, al error, porque tendrán una mala nota. Todo ello empieza a matar la creatividad, la disposición de adoptar riesgo, el espíritu de “no importa qué pase, pero me arriesgo a hacerlo”.

Y el ganar y el perder. Puede pasar a ser una victoria personal. Teníamos un alumno que se enojaba y lloraba si perdía, a cualquier cosa, no sólo al ajedrez. Se enojaba muchísimo. Pero ahí las neurociencias nos pueden ayudar, pues sabemos que tenemos tres cerebros. El reptílico —el primero que creó la evolución—, luego el límbico o emocional y luego el neocórtex, el último que se creó hace 200 millones de años. ¿Qué pasa cuando nos enojamos tanto? Se bloquea el neocórtex y estamos totalmente incapacitados para dar una respuesta racional, porque estaos obnubilados. ¿Qué tal si brindamos a nuestros niños una herramienta para que vuelva a conectar con el neocórtex? Y si ese niño lo logra, imagínense qué victoria para él, porque es un logro para toda la vida.

 

 

 

Continuamos con la publicación de los resúmenes de las ponencias del Curso Presencial

Ajedrez social y terapéutico:

un sinfín de utilidades

 Juan Antonio Montero

Con la resolución del parlamento Europeo de incorporar el ajedrez a la currícula escolar se dio un gran paso. De acuerdo con el parlamento “El ajedrez fomenta la concentración, la paciencia y la persistencia,… y contribuye además a mejorar la cohesión social y la integración, así como a luchar contra la discriminación (y ayuda a) la reducción de las tasas de delincuencia e incluso la lucha contra las diferentes adicciones”.

El Parlamento no hizo sino reconocer las múltiples virtudes del ajedrez

ž1) Es un juego que absorbe y apasiona aun en circunstancias difíciles, y jugar es una experiencia vital; 2) es integral y de superación, ya que es de los juegos-deporte más completos para el desarrollo intelectual y emocional, y puede compensar perfectamente la no realización de otras actividades que posibilitan este desarrollo, y 3) es igualitario y abierto al exterior, ya que no entiende de sexo, edad ni estado físico, y además es una ventana al exterior porque se puede jugar online en igualdad de condiciones con cualquier persona en cualquier lugar del mundo.

El Club de Ajedrez Magic, de Andalucía, ya está a la vanguardia de dicho movimiento con sus programas para adultos mayores, jóvenes con problemas de adicción, desempleados, población carcelaria y niños con cáncer.

La labor de este club ha sido reconocida con diversos premios y reconocimientos a su labor entre los adultos mayores y los reclusos.

El club también edita la reconocida revista digital Ajedrez Social y Terapeútico (www.chessmagic.net).

El trabajo entre los jóvenes incluye a niños de barriadas, jóvenes delincuentes, niños con déficit de atención, con autismo y jóvenes desempleados.

Para ello es muy importante que el monitor de ajedrez tenga conocimientos amplios de la población con la que va a trabajar. Si se quiere ser eficaz, el método de enseñanza será muy distinto de un caso a otro pues cada grupo tiene unas características determinadas.

Cuando se trabaja con niños con Asperger o con déficit de atención es indispensable asesorarse con psicólogos y personal de servicio social.

En niños con déficit de atención es importante dar instrucciones muy concretas que no impliquen dos tareas a la vez. El aprendizaje debe ser muy práctico, con la mínima teoría posible. Es importante no dejar tiempos muertos y cambiar continuamente de tareas. El monitor debe motivar continuamente con mensajes positivos para lograr un clima optimista en el aula.

Una de las experiencias más gratificantes que ha realizado el Club Magic de Ajedrez es el trabajo en el Centros de rehabilitación para jóvenes Marcelo Nessi.

Aunque casi todos los jóvenes conocían el juego del ajedrez y manifestaban su interés, el concepto que tenían era superficial y rudimentario, basado en “el efecto sorpresa”, en la velocidad de movimientos y en los despistes del rival, sin cabida apenas para la reflexión o el cálculo. Se practicaba el juego sin unas normas elementales de respeto hacia el rival y de urbanidad en el juego. No existía interés por mejorar en el juego con base en el estudio ni, en general, por el conocimiento del pensamiento estratégico.

žEl objetivo, entonces era extraer de la práctica del ajedrez valores e ideas: paciencia, respeto hacia las normas y hacia el rival, estimulación del deseo de superación, control de la impulsividad, fomento de la autorresponsabilidad, mejora de la autoestima y del autocontrol o fomento de la autocrítica.

En los centros penitenciarios también se ha tenido éxito entre los reclusos pues han aprendido lo siguiente:

-Si ven rápidamente una buena jugada, aguarda.

-La regla de los tres segundos. Contar hasta tres antes de tomar una decisión.

-Colocar bien las piezas antes de comenzar.

-Piensa dos veces antes de dar un jaque: ¿me conviene?

-Parada durante las partidas: ¿cómo está la situación?

Y, de acuerdo con los testimonios de las reclusos todos estas herramientas han sido de mucha utilidad en su vida cotidiana

En el caso de jóvenes adictos el Club ha trabajado de acuerdo con las modernas teorías de tratamiento de adicciones, según las cuales la alta tasa de recaídas no depende tanto ni totalmente del poder adictivo de las sustancias en sí, sino del deterioro cognitivo asociado al consumo prolongado de dichas sustancias, lo cual repercute en el escaso seguimiento de las terapias por una falta de entendimiento de las instrucciones y de la capacidad para seguirlas.

žPor ello, la estrategia con estos jóvenes no es tanto que aprendan ajedrez. No haría falta casi nada saber ajedrez. El objetivo es recuperar, rehabilitar el daño hecho por las drogas. Ese objetivo se llama “rehabilitación de funciones cognitivas”: como la atención, la memoria, las capacidades perceptivas y otras.

 

 

Disfrutar de las matemáticas

jugando con el ajedrez

 Juan Luis Jaureguiberry

 En la provincia argentina de Santa Fe, gracias a la ley de ajedrez escolar, 180 mil alumnos de 150 escuelas llevan la materia de ajedrez integrada con las matemáticas en el 4º y 5º grados. Además en 50 escuelas se enseña a niños con discontinuidad en sus trayectos escolares.

Los criterios que rigen la enseñanza escolar del ajedrez son los siguientes:

-Está orientada a aportar a la mejora integral de la educación y no a formar jugadores de ajedrez

-Siempre se trabaja simultáneamente en escuelas de contextos sociales diferentes y se verifica que todos pueden aprender

-Está garantizado el acceso a materiales de bajo costo y calidad que brindan unidad programática y optimizan la actividad docente

-Se realizan encuentros interescolares masivos de integración y visibilización social

– Y se forma una generación de docentes entre ex alumnos que se incorporan progresivamente a la enseñanza.

La experiencia en Santa Fe muestra que la enseñanza del ajedrez es de gran utilidad para la enseñanza del ajedrez, pues permite: a) un lugar para aprender disfrutando; b) un material concreto resignificable; c) un modelo de problemas abiertos; d) un modelo de contenidos con abstracción creciente y unidad de sentido, y e) da poder a los alumnos para crear problemas inesperados y corregirlos y para desarrollar actividad docente

Al jugar ajedrez el alumno realiza actividad matemática pues el tablero tiene un orden cartesiano; el movimiento geométrico de las piezas, y aritmética en las decisiones de captura de piezas.

Pero el aprendizaje del ajedrez en relación con la matemática ha permitido detectar errores sistémicos en la enseñanza de esta última.

Por ejemplo con el concepto de simetría, las paralelas, perpendiculares, cuadrados, rombos, etcétera.

Con el ajedrez se han podido detectar conceptos no aprendidos, por ejemplo que las rectas son perpendiculares cuando dividen el plano en cuatro partes iguales, y que los ángulos rectos son la cuarta parte del plano y no sólo “algo” que mide 90º.

Con los ejemplos anteriores constatamos que los conceptos no asimilados por los escolares están que 1) las figuras que tienen sus ángulos iguales son rectángulos; 2) las figuras que tienen sus lados iguales son rombos, y 3) los cuadrados son rectángulos y rombos a la vez.

Asimismo, se han detectado y corregido errores sistémicos, pues los alumnos

-No visualizan los ángulos cóncavos.

-Asocian el tamaño de los ángulos al tamaño de sus representaciones.

-No piensan en el ángulo como una porción abierta del plano, sino que lo reducen a su amplitud.

Con la enseñanza del ajedrez se han obtenido los siguientes logros:

-Familiarizar a los alumnos con imágenes geométricas en posiciones no convencionales

-La identificación de las propiedades que sustentan lo igual en lo que parece diferente

-Fundamentar las relaciones de inclusión en las clasificaciones

-Evitar la confusión entre los números que representan cantidades de cosas y números que representan relaciones entre esas cosas.

-Qué números se pueden sumar o restar y cuáles se pueden multiplicar o dividir.

-Aprender el uso de paréntesis.

-Expresión de resultados sin unidades.

El tablero de ajedrez es de gran ayuda en la enseñanza de las matemáticas, pues se puede dividir en partes, como si fuera un pastel o una pizza; tiene casillas que puedo agrupar de distintas formas, y es un espacio geométrico regular donde las fracciones forman cuadrados y rectángulos.