LA PRÁCTICA DEL AJEDREZ FOMENTA VALORES Y RESPETO A LAS NORMAS

“El ajedrez es como la vida”, se dice con frecuencia. Fischer creía que era como la vida misma. Kasparov tituló uno de sus libros Cómo la vida imita al ajedrez. Otros, como Edgar A. Poe, creían que las reglas del juego sólo se aplican al ajedrez. Sin embargo, de lo que no hay duda es de los múltiples beneficios que aporta, no sólo los referentes a nuestras competencias intelectuales y psicológicas, de las que ya hemos hablado. El juego-ciencia también es de gran ayuda para el fortalecimiento ético y moral.

El ajedrez no es un mero pasatiempo ocioso —escribió Benjamin Franklin en su ensayo ‘La moral del ajedrez’, publicado en 1786— uno puede adquirir y reforzar varias y muy valiosas cualidades de la mente, útiles en la vida, para que así se conviertan en recursos al alcance del ingenio en cualquier ocasión.

Franklin aseguraba que para jugar ajedrez eran necesarios:

I. Previsión, que mira un poco hacia el futuro, y considera las consecuencias que puede tener una acción; lo que le ocurre continuamente al jugador, “Si muevo esta pieza, ¿cuáles serán las ventajas de mi nueva situación? ¿Qué uso puede hacer mi adversario de ella para molestarme? ¿Qué otros movimientos puedo hacer para sostenerla, y para defenderme de sus ataques?”

II. Circunspección, que inspecciona el tablero de ajedrez entero, o la escena de la acción, las relaciones entre las numerosas piezas y situaciones, los peligros a los que cada una de ellas está expuesta, las distintas posibilidades de apoyarse entre ellas, las probabilidades que el adversario pueda hacer éste o aquél movimiento, y ataque ésta o la otra pieza; y qué diferentes medios se pueden utilizar para evitar su golpe, o hacer tornar sus consecuencias contra él.

III. Cuidado, no hacer nuestros movimientos demasiado apresuradamente. Este hábito es adquirido mejor, observando estrictamente las leyes del juego, tales como, “Si usted toca una pieza, usted la debe mover a algún lugar; si usted la soltó, usted debe dejarla ahí” y, por lo tanto, cuanto mejor se observen estas reglas, el juego llega a ser más la imagen de la vida humana, en que, si usted se ha puesto incautamente en una posición desfavorable, no va a poder obtener permiso  para retirar dar marcha atras, pero debe asumir todas las consecuencias de su temeridad.

Y, por último, aprendemos por el ajedrez el hábito de no ser desalentados por las actuales malas apariencias en el estado de nuestros asuntos, de esperar un cambio favorable, y de perseverar en la búsqueda de recursos.

También en dicho ensayo, el prócer norteamericano aborda las reglas mínimas de buena conducta de cualquier aficionado.

“No deben hacerse jugadas ilegales, ni jugar con quien se sepa que suele hacerlas. Si el adversario se tarda en mover(recordemos que todavía no había relojes) “usted no lo debe apurar, ni expresar ninguna intranquilidad por su demora. No debe cantar, ni silbar, ni mirar su reloj, ni tomar un libro para leer, ni golpetear con sus pies en el piso, ni con los dedos sobre la mesa, ni hacer ninguna cosa que pueda perturbar su atención”

Si usted es un espectador mientras otros juegan, observe el más perfecto silencio: porque si usted da un consejo, ofende a ambos jugadores; aquel contra quien usted lo da, porque puede causar la pérdida de su juego; y el otro, a quien favorece, porque, aunque sea bueno, y él lo siga, pierde el placer que podría haber tenido, si le hubiera permitido que él pensara hasta que se le ocurriera.

 Hay que moderar nuestros deseos de victoria y hay que ser “agradecido con alguien que lo supere”. Si es posible “indíquele amablemente, que con esa jugada coloca o deja una pieza amenazada y no defendida; que con esa otra pondrá a su rey en una situación peligrosa, etc. Por esta generosa cortesía (tan contraria a lo desagradablemente prohibido) puede suceder que usted pierda el juego con su adversario, pero usted ganará, lo que es mejor, su estima, su respeto, y su cariño; juntos con la aprobación silenciosa y buenos deseos de los espectadores imparciales.” 

Por mencionar algunos de los ejemplos más antiguos para la apología del ajedrez en materia de valores y principios éticos.

AJEDREZ Y RESPONSABILIDAD

El ajedrez es uno de los juegos donde la responsabilidad tiene un papel preponderante, pues el resultado de la partida depende por completo de cada jugador. No hay árbitro al que culpar, ni mala suerte en la que escudarse; el jugador está obligado a asumir plenamente la responsabilidad ante sus actos. Sin embargo, la nobleza del juego estriba en que nos permite analizar fácilmente lo sucedido, aprendiendo de nuestros errores y desarrollando una importantísima actitud crítica.

El juego-ciencia es una magnífica herramienta en la educación en responsabilidad porque, por otro lado, siempre implica al otro, no sólo como adversario. En el ajedrez estamos obligados a ponernos virtualmente en el lugar del otro, nos obliga a tomar al otro como alguien semejante a uno mismo, alguien que piensa, decide, es libre y es responsable de sus actos.

Por eso el juego desarrolla las inteligencias intra e interpersonal. Podemos responsabilizar al otro de sus actos; pero los otros también pueden responsabilizarme de los míos.

Es así que la práctica frecuente del ajedrez fomenta valores ético-cívicos y ayuda a respetar las normas, tanto dentro como fuera del tablero. Estos beneficios, que no son exclusivos del noble juego pero que se manifiestan con enorme fuerza en la enseñanza ajedrecística, se convierten en un eje pedagógico de enorme alcance, no solo cuando hablamos de ajedrez educativo, sino en su más amplia dimensión social.

Fotograma editado de la conocida serie The Wire

Fotograma editado de la conocida serie The Wire

La formación en valores del ajedrez se sustenta principalmente en cuatro pilares fundamentales:

  • La AUTOCRÍTICA

En cada error hay una oportunidad de mejora y acierto. Esta proposición se cumple en el ajedrez sin excepción. Porque todos los jugadores, desde el principiante al Campeón del Mundo, cometen imprecisiones. Savielly Tartakower, Gran Maestro y uno de los más célebres genios del tablero, decía que “en ajedrez, el vencedor es quien hace la jugada siguiente al último error”.

El ajedrez, sin duda, fomenta la autocrítica, la reflexión y el sentido crítico.

  • El CONTROL DE LOS IMPULSOS

En la vida, cuando te enfrentas a situaciones adversas, o de máxima exigencia, es fácil que perdamos el control de lo que nos rodea y, en ocasiones, de nuestros propios actos. Es algo muy parecido a lo que ocurre en un tablero de ajedrez cuando el otro bando nos presiona el rey con sus piezas, vemos que nos queda poco tiempo en el reloj y sentimos que estamos muy cerca de perder la partida. Lo más posible es que movamos la primera jugada que se nos viene a la cabeza, sin valorar la posibilidad de que haya una segunda opción que tan siquiera nos libre de esa situación de no-control. Le hacemos caso al impulso para no sentir esa presión, pero olvidamos la reflexión.

Con la práctica frecuente del ajedrez estos mecanismos de control de la impulsividad se van trabajando, siempre que la enseñanza vaya acompañada de una metodología adecuada.

Emanuel Lasker, Campeón del Mundo entre 1897 y 1920, nos dejó escrito al respecto:

“Cuando veas una buena jugada, trata de encontrar otra mejor”.

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  • La AUTOESTIMA

La enseñanza del ajedrez es un proceso de ritmo lento, pausado, en el que entran en juego (nunca mejor dicho) muchas variables y se desarrollan, de un modo inherente, múltiples habilidades cognitivas. Es por ello que, como en la música, los progresos del jugador sean graduales, pero al mismo tiempo también alcanzables, lo que redundará en el concepto de sí mismo, de su nivel de juego  y su autoestima.

Cualquier persona puede aprender a jugar ajedrez y con ello irá desarrollando estrategias que le ayudarán a obtener pequeñas recompensas. En este sentido, se conocen experiencias con colectivos vulnerables y en claro riesgo social (indigentes, reclusos, adictos u otros grupos de exclusión) con resultados muy positivos.

En el ámbito escolar, un alumno que juega al ajedrez gana en confianza y aprende a que acumular pequeñas ventajas, principio básico en el tablero, le servirá para lograr su objetivo final de aprendizaje en otras materias lectivas.

  • El AFÁN DE LOGRO

Relacionado con el anterior, este valor implica los deseos de superación personal. Cuanto más sabes, más quieres conocer. El ajedrez, en contraposición a otros modelos integrales de educación, parte con la ventaja de ser un juego y, por tanto, incorpora un aspecto lúdico que ayuda, digamos que de forma indirecta, a que el jugador experimente un deseo natural de seguir mejorando, lo que retroalimenta todos y cada uno de los valores ético-cívicos que hemos descrito.

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Al mismo tiempo, el respeto a las reglas constituye la base de la pirámide. Es decir, las reglas surgen como un elemento necesario que iguala la partida, las opciones de perder y ganar en ambos lados del tablero.  El ajedrez es conocido como el noble juego. Y es por eso que el alumno que está dando sus primeros pasos empieza y termina su batalla intelectual ofreciéndole la mano a su rival, respetando al “contrario” (aunque habría que afinar el término, por cuestiones pedagógicas) y reconociendo, de este modo, la validez de unas reglas que son incuestionables.

La transferencia de este tipo de valores (respeto, autocrítica, control de los impulsos, autoestima y afán de logro) al mundo real, a la vida misma, es algo que el jugador de ajedrez realizará de forma inconsciente, toda vez que va creando un patrón de comportamiento válido, dentro y fuera del tablero, capacidad esta que le ayudará en su desarrollo integral en la escuela, la familia y la sociedad en su conjunto.

 

Educando con el Ajedrez
Los objetivos de cualquier campaña o programa sobre educación en valores a través del Ajedrez, dirigido al Sistema Educativo, deberían estar vinculados a la necesidad social de profundizar en la formación integral de la persona, reforzando el currículo formativo del alumnado con los principios que inspira el juego  y sus positivas transferencias a la vida diaria.
Si quieres seguir conociendo todos los alcances del ajedrez, su enseñanza y su aplicación social, no lo dudes, inscríbete al Modelo de Capacitación y Certificación para Profesores de Ajedrez. El ajedrez como herramienta pedagógica y de utilidad social.  

 

Iberdrola premia a la Gran Maestra Anna Muzychuk por su reivindicación en la igualdad de género en el ajedrez

Iberdrola ha entregado, en un evento celebrado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, uno de los premios ‘Mujeres que brillan’ a la Gm Anna Muzychuk.

A sus 27 años Anna Muzychuk es tres veces campeona del Mundo de ajedrez. Además por el mundo ha sido reconocida desde que acaparó  los titulares de los medios cuando se negó a jugar en Arabia Saudí por sus principios y por las normas que se imponían a las jugadoras: vestir con abaya (la túnica tradicional que cubre hasta los pies) y no salir a la calle si no es acompañadas de un hombre

28 años y tres veces campeona del Mundo de ajedrez (oro en Ajedrez Rápido y dos más en Ajedrez Blitz”). Aprendió a jugar a los 3 años y, junto con su hermana pequeña, Mariya, de 25 años y también campeona del mundo en 2015, completa una estirpe de ajedrecistas con auténtica hambre de tablero, una pasión que fue alimentada desde esa edad tan temprana por sus padres, también profesionales de este deporte. Aquí lo de “lo lleva en la sangre” se cumple y con creces.

Pero, a pesar de ser una de las mejores jugadoras del mundo en ajedrez, probablementesu nombre o su cara te vengan a la mente por ser la mujer que dijo no a jugar el Mundial en Arabia Saudí. Renunció a revalidar dos de sus títulos mundiales y a los 150.000 que acompañan el premio.

¿Por qué una triple campeona del Mundo hace este desplante a uno de los campeonatos más prestigiosos y con el que gana más que en una docena de eventos combinados? Por principios, porque se negaba a acudir a un país en el que no se respetaba la dignidad de la mujer: “Antes de todo me informé sobre las normas del país, el uso obligatorio de abaya (la túnica que cubre por completo y hasta los pies el cuerpo de las mujeres) o el hecho de que las mujeres no pudiéramos salir a la calle a no ser que fuéramos acompañadas de un hombre. No quería sentirme una criatura secundaria. Solo yo elijo como visto”. Reconoce que fue una decisión muy difícil y en ella también la acompañó su hermana Mariya y otros ajedrecistas, incluyendo el 40% del top masculino que, como ellas también pensaban que “mis principios están por encima del dinero”.

Su decisión se hizo viral cuando la compartió en Facebook, red en la que acumula más de 170.000 me gustas y dio la vuelta al mundo en las principales cabeceras de los medios europeos. Desde ese momento quedó consolidada, junto a la Anna ajedrecista, la Anna activista y firme defensora de los derechos de la mujer, al menos para los medios de comunicación, porque esa doble faceta ya la suponemos impresa en la joven pero firme personalidad de Muzychuk desde hacía tiempo.

Precisamente, es esta lucha por la igualdad de la mujer la que la ha llevado a ser premiada con el premio “Mujeres que brillan” un evento realizado por la compañia Iberdrola en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. 

El objetivo del encuentro ‘Mujeres que brillan’ de Iberdrola fue reivindicar el trabajo de los premiados en defensa de la igualdad de género y la labor que desarrollan en su día a día. El evento se enmarca en el compromiso de la compañía con la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, que se materializa además, en un Plan de igualdad en la empresa y en su contribución al impulso del deporte femenino español a través de la iniciativa ‘Mujer, Salud y Deporte’.

En una entrevista para Iberdrola, Anna menciona que quizá se sienta algo incómoda por ser más conocida como la mujer que dijo no a Arabia Saudí que por sus títulos mundiales, pero admite que “esto ha servido para que al final la gente conozca que soy tres veces campeona del Mundo, así que al final ha sido algo positivo”

Aquí la entrevista que Iberdrola realizó a la GM Anna Mazychuk

 

El impacto del ajedrez en poblaciones marginales como una actividad formativa, capaz de cambiar el futuro de los niños y las niñas víctimas de la pobreza y su propia vulnerabilidad.

Los hombres y las mujeres somos el producto de nuestro propio sistema mental y del pensamiento colectivo que nos rodea.

Algo que ejemplifica esta afirmación son los estudios y declaraciones de destacados sociólogos y especialistas de la conducta humana que dicen, que algunos pueblos africanos no saben que están mentalmente programados para considerarse inferiores a los demás, simplemente porque son africanos, con la piel negra y se imaginan a sí mismos incapaces de hacer una cosa sin la ayuda de los demás. Nadie es un fracaso innato, ni está condenado a estar por bajo de los demás. Cualquier persona en cualquier rincón del mundo puede levantarse y salir de su inferioridad, de su incapacidad imaginaria, para crecer y creer en si mismo.

 Los hombres y mujeres somos ante todo seres humanos, somos el ser que mira delante de él, que mira hacia arriba y por lo tanto, espera y es diferente del animal (zoológico) que solo mira hacia abajo. Tenemos que mirar adelante, abrir los ojos y mirar hacia el futuro, dejar de ser miopes. Hay que dejar de mirar solo nuestro estómago.  Es el caso de Kitty Ndagizimana una jugadora de ajedrez que no alcanza todavía ni diez años de edad, y que nació y vive en Uganda, sin duda uno de los países más atrasados y marginales de aquel continente.  Kitty gracias al juego milenario se ha convertido en una estrella por su talento ajedrecístico, a través de su práctica ha adquirido fortalezas que redundan en su rendimiento escolar, en el cual ha crecido emocionalmente y, como puede verse en el video a pesar de su corta edad se expresa con toda propiedad.

Todos sus oponentes en el tablero, se han quedado impresionados con ella. Kitty es un ejemplo para los menores ugandeses, al igual que Phiona Mutesi, la joven de Katwe, Uganda que gracias a su talento en el ajedrez ha logrado salir de la marginalidad y la vida azaroza de las comunidades vulnerables. Su hazaña ha llegado a todo el mundo gracias a la película que realizo Disney sobre su vida, “La Reina de Katwe”.

Si bien Phiona Mutesi es la jugadora más talentosa de Uganda hay varias generaciones en su país que están siguiendo su ejemplo, es el caso de Kitty Ndagizimana.

 

Kitty Joyce Mary Ndagizimana

Kitty Ndagizimana es una jugadora de ajedrez de 8 años, que vive en Uganda. La organización Bridge International Academies la está apoyando y promocionando. Se trata de una red de colegios especializados en India, Kenia, Liberia, Nigeria y Uganda. Tres de los alumnos del colegio Nsumbi de Kampala (Uganda) recibieron una beca para participar en el campeonato absoluto y escolar de África en Harare (Zimbabwe).

Kitty y dos otros miembros de la organización “Brigde” recibieron las becas, entregadas por Muhoozi Kainerugaba, hijo y asesor de Yoweri Museveni, presidente de la República de Uganda desde el año 1986.

 

En los medios de comunicación de Uganda, Kitty se ha convertido en una estrella por su talento ajedrecístico y todos los oponentes con los que se ha enfrentado en el tablero, se han quedado impresionados con ella.

Todavía falta mucho camino que recorrer hasta que pueda ser la sucesora de Phiona Mutesi, pero comenzar siempre es difícil. ¡El caso es que siga adelante! “De las derrotas es de lo que más se aprende en las partidas de ajedrez”, para citar a Leontxo García.

La inteligencia es el mayor de los dones

TEXTO POR: Javier Vargas Pereira

Para el científico Allen Newel, “su función es relacionar dos sistemas independientes: el de los conocimientos y el de las metas.”
Así, durante una partida de ajedrez, el intelecto ejercita la creatividad y los conocimientos para alcanzar una meta: superar a un oponente que pretende lo mismo.

Por eso medita, hace planes, busca medios, crea y establece metas. El científico español Antonio Marina escribió: “la inteligencia busca porque necesita encontrar… El hombre construye su inteligencia con arreglo a un proyecto… Sólo un proyecto creador suscita una inteligencia creadora… El conocimiento de la realidad es una de las funciones de la inteligencia. También es tarea suya inventar nuevas posibilidades y también en esta tarea se deja seducir desde la lejanía por la idea de la racionalidad.” Desde el juego ciencia, el maestro Siegbert Tarrasch dijo: “el ajedrez es una forma de producción mental que tiene su encanto peculiar. La producción intelectual es uno de las grandes satisfacciones, si no la mayor, al alcanza del hombre. No todos pueden componer una pieza musical inspirada o construir un puente, sin embargo, en ajedrez todo el mundo es intelectualmente productivo y por consiguiente, cada persona que lo practica puede experimentar una satisfacción.”

En tanto combate de ideas, el éxito en ajedrez nunca es un accidente; siempre es resultado de un esfuerzo de raciocinio.

El poeta, ajedrecista y libertador cubano José Martí dijo: “La inteligencia da bondad, justicia y hermosura; como un ala, levanta el espíritu; como una corona, hace monarca al que la ostenta.” Desde la simbología, toda partida de ajedrez representa el combate de la luz contra las tinieblas, del bien contra el mal. Las casillas blancas y negras figuran la alternancia del día y la noche. En su tiempo, el poeta árabe Firduci dijo: “La inteligencia/ es el mayor de los dones de Alá/ y celebrarla/ el mejor de todos los actos/. Dos caballos,/ uno blanco y otro negro,/ corren rápidamente el uno en pos del otro/ sin alcanzarse jamás:/ ¡El día y la noche!”

TEXTO POR: Javier Vargas Pereira

UAEM y Fundación Kaspárov firman convenio de colaboración

Gustavo Urquiza Beltrán, rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) e Hiquíngari Carranza, presidente de la Fundación Kaspárov de Ajedrez para Iberoamérica, firmaron un convenio general de colaboración con el fin de incorporar el ajedrez como una herramienta pedagógica que permitirá la formación integral de los ciudadanos y en particular de los jóvenes.

En esta firma de convenio también estuvieron presentes René Santoveña Arredondo, presidente de la Junta de Gobierno de la UAEM; la secretaria general, Fabiola Álvarez Velasco; el secretario académico, Mario Ordóñez Palacios y Eliza Lugo Villaseñor, directora del Centro de Investigación Trasndisciplinar para el Desarrollo Universitario.

Con este convenio la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y la Fundación Kasparov, buscarán incorporar a los jóvenes al universo del ajedrez, darles a conocer los múltiples beneficios que aporta su práctica frecuente y, de ese modo, favorecer el desarrollo de numerosas habilidades, tanto cognitivas como emocionales, y ayudarles a la asunción de actitudes y valores universales inherentes al noble juego. Para ello se impulsarán programas específicos orientados a la vida universitaria con el objetivo de beneficiar a toda su comunidad para que puedan trabajar desde el Ajedrez Educativo y Social, a favor de los habitantes del Estado de Morelos.

 

 

El convenio contempla el Seminario Internacional “El ajedrez como herramienta pedagógica y de utilidad social”, que se realizará el 17 y 18 de abril de 10 a 14:30 horas, en los auditorios Emiliano Zapata y César Carrizales de la UAEM, con carpas en la explanada de la Torre de Rectoría y mesas de ajedrez para los participantes.

Este seminario internacional será impartido por los más destacados expertos en materia de ajedrez y pedagogía del mundo, con el fin de sensibilizar a los participantes en la importancia del llamado deporte-ciencia y arte promotor del desarrollo de la educación del ser humano.

 

Además, el convenio señala que será impartido el curso de formación en línea, a través de una plataforma educativa virtual,  en el que se pretende que los participantes conciban al ajedrez como una disciplina que contribuye al desarrollo de cualidades para la vida de las personas, así como de estrategias y tácticas para la formación educativa de niños y jóvenes.

La Fundación Kaspárov de Ajedrez para Iberoamérica ha impartido 90 seminarios en distintos países y en México ha formado a 13 mil mexicanos

Consulta la Convocatoria

 

El Ajedrez en la Educación

TEXTO POR: Javier Vargas Pereira

Arte, juego, deporte, ciencia, todo a la vez, la práctica del ajedrez ha demostrado ser una inmejorable herramienta educativa. Entre otros beneficios, crea hábitos de estudio, disciplina, concentración, percepción integral de la realidad, observación, visión a profundidad, capacidad de anticipación, audacia, sentido común, prudencia, juicio sereno, determinación, etcétera.

En tanto duelo de inteligencia, en toda partida el jugador realiza operaciones tendientes a que los procesos de razonamiento y toma de decisiones sean lógicos, coherentes y eficaces. Los pensamientos se integran en un conjunto de secuencias y sistemas dirigidos a ciertos objetivos: obtener cierta superioridad y obligar al adversario a rendirse o darle jaque mate. Para discurrir metódica y eficazmente, el jugador aplica principios, sistemas y normas del buen pensar, lo que con el tiempo se convierte en hábito. Según el doctor Robert Ferguson, “hay una correlación significativa entre la habilidad para jugar bien al ajedrez y las facultades espaciales, numéricas, administrativo-direccionales y organizativas.”

Por estas y otras razones, en marzo del año 2012, el Parlamento Europeo adoptó el programa, “Ajedrez en la escuela”, a fin de introducirlo en los sistemas educativos de todos sus estados miembros.

En 2015 El Parlamento Español impulsa el ajedrez como asignatura en España

El diputado español Pablo Martín (PSOE) tuvo a principios del año 2015 una importante intervención en el Parlamento de su país en cuanto al futuro del ajedrez en las aulas españolas, argumentó con vehemencia que el ajedrez “aumenta las capacidades estratégicas y memorísticas, enseña a tomar decisiones bajo presión y desarrolla la concentración, entre otras muchas cualidades, y con un coste económico muy bajo”. La respuesta del portavoz popular, Francisco Cabrera, no cambió la sintonía. Tras recordar que el Parlamento Europeo recomendó la introducción del ajedrez como asignatura en marzo de 2012 con 415 eurodiputados a favor, y resaltó que el índice de satisfacción de las experiencias piloto, con el ajedrez educativo, en Cataluña y Cantabria es “superior al 80%”, Cabrera mencionó también estudios científicos realizados en Alemania y otros países en donde el rendimiento escolar de los alumnos ajedrecistas “ha aumentado un 17% por término medio”. También recordó “la gran importancia de España en la historia y evolución del ajedrez, ya que el ajedrez moderno, con las reglas actuales, se incorporó en España hace más de 500 años” recalcó, “nuestro país es el que organiza más torneos internacionales desde 1988” . Y concluyó: “Hablamos de una apasionante disciplina deportiva en el ámbito educativo”.

La Fundación Kaspárov de Ajedrez para Iberoamérica  se mantiene inmersa en un proceso estratégico y permanente de formación masiva que ya alcanza a miles de nuevos profesores de ajedrez educativo y social, quienes podrán atender en conjunto a millones de niños y jóvenes en las escuelas e instituciones educativas de todo el país y en distintos países de Iberoamérica.

En su fundamentación, entre otros argumentos, dice: “Considerando que el ajedrez es un juego accesible a los niños de cualquier grupo social, puede mejorar la cohesión social y contribuir a los objetivos políticos, tales como la integración social, la lucha contra la discriminación, la reducción de las tasas de delincuencia e incluso la lucha contra las adicciones.”

El ajedrez es un juego de ingenio y una réplica de las luchas de la vida real. Una de sus principales características consiste en que contiene muchas opciones, variantes y subvariantes, algunas extremadamente complejas. Por eso su práctica requiere métodos y procedimientos lógicos, cálculo preciso y sobre todo reflexión.

La moderna pedagogía establece que la enseñanza no sólo debe estar orientada a que los alumnos adquieran conocimientos, sino que también desarrollen aptitudes como creatividad, inventiva, motivación por el estudio, pasión por lo que se hace, capacidad de reflexión a profundidad y concentración. La concentración mental se relaciona con la facultad de atender y meditar intensamente. Es un acto mediante el cual la mente capta uno o más objetos, datos o temas que llevan a un fin determinado. De acuerdo con el psicólogo y ajedrecista Nikolas Krogius, “la intensidad del reconcentramiento es la premisa psicológica necesaria para profundizar en la actividad ajedrecística.” Las aptitudes predominantes de los ajedrecistas han sido sintetizadas en cinco cualidades básicas: excepcional memoria visual, capacidad para combinar, velocidad de cálculo, razonamiento lógico y poder de concentración. Esto lo convierte en una herramienta educativa no sólo complementaria de las materias curriculares, sino también de las actividades y retos de la vida real.

Otra de las virtudes formativas del ajedrez consiste en que su práctica confiere valores, esto es, convicciones y principios que determinan una manera de ser y de actuar. Lo primero que aprenden los niños que lo juegan es a respetar las reglas, a ganar con hidalguía, a aceptar con estoicismo las derrotas, a buscar sus causas y a aprender de ellas. También se habitúan a controlar la impulsividad, a respetar al adversario y a ser responsables. La adopción de estos y muchos otros valores refuerza su autoestima, templa el carácter y motiva a buscar el éxito como fruto del esfuerzo, del talento y del mérito, no del azar.

De ahí que el gran maestro español Miguel Illescas, en su libro, Jaque mate, dice: “Si tuviera que señalar sólo unos pocos valores entre aquellos que el ajedrez enseña y requiere, sería el respeto, la honestidad, la responsabilidad y la perseverancia.”

TEXTO POR: Javier Vargas Pereira