Ajedrez en el aula, entre el juego y la transversalidad educativa (Esteban Jaureguízar)

Esteban Jaureguízar es vicepresidente de la Federación Uruguaya de Ajedrez, experto en ajedrez infantil y coordinador del programa “Ajedrez para la Convivencia” del Gobierno de Uruguay.

Para Jaureguízar:

“El ajedrez es un bien cultural milenario, pero al mismo tiempo es una de las disciplinas artísticas y culturales más difíciles de transmitir, lo que no sucede con la música o la pintura.”

Dizzy Gillespie, trompetista y figura clave en la historia del jazz

Dizzy Gillespie, trompetista y figura clave en la historia del jazz ante un tablero

 “No me puedo emocionar intensamente con una partida de Fischer (como sí lo hago con una pintura o una canción) si no es entendiendo primero el código ajedrecístico, y ahí necesito de alguien que me acompañe.”

Jaureguízar defiende en todas sus ponencias e intervenciones que el ajedrez, entendido como bien cultural, ya tiene un valor educativo extraordinario.

El concepto de aula debemos ampliarlo, no circunscribirlo solo a la escuela. Aula debe ser también la sala del torneo o el salón de la casa.

Esteban Jaureguízar nos anima a que hagamos un recorrido por las bases teóricas del concepto de juego, por sus orígenes y sus revisiones críticas a lo largo de la historia.

Ludus scacchórum

Ludus scacchórum

Ludus y juego”.

Ambos son conceptos distintos. El término latino ludus, en su sentido etimológico (y es así como lo entendían los romanos) hace alusión al estado anímico que necesitamos alcanzar para que pueda darse el gozo, el disfrute; es ese estado natural donde los márgenes de la realidad se flexibilizan y donde se nos permite reinventar la realidad que nos rodea. El juego es una de las muchas posibilidades del ludus.

Para Jaureguízar, la dimensión lúdica del ajedrez se convierte en la propia esencia del ajedrez. Esteban habla del “espíritu lúdico como el componente esencial para cualquier pedagogía basada en el juego”.  Y desde este sentido del juego es desde donde el autor nos propone que tomemos el ajedrez como un instrumento pedagógico que, sobre todo, divierta a los niños.

Esteban foto

A juicio del autor es indispensable beber de las fuentes bibliográficas existentes en este reciente campo teórico del juego; y es por ello que apela a la lectura de los grandes nombres, como son Johan Huizinga y su célebre ensayo Homo Ludens (1938), en el que se defiende que “el juego precede a la cultura”;  o Graciela Scheines, quien incluso critica la visión del juego como herramienta didáctica. Para Scheines no es cuestión de reemplazar “la letra con sangre entra” por “la letra con juego entra”. Jugar no es más que crear un vacío en la realidad que desarticula el orden del mundo.

Homo ludens, obra de cabecera

Homo ludens, obra de cabecera

Para Jaureguízar, tomando como fuentes teóricas de su discurso los autores antes señalados, “el juego en la escuela tiene sentido si no lo desnaturalizamos.”

Por eso es importante que el monitor de ajedrez, como docente, participe del juego y mantenga el espíritu lúdico del juego en todo momento. Debe promover “recortes colectivos de realidad”, así como recuperar la experiencia colectiva y transformarla en teoría acumulable.

Concepto de transversalidadeSTEBAN TRANSV

Jaureguízar postula al mismo tiempo una revisión histórica sobre el problema que constituye en sí mismo la definición de transversalidad. En el campo de la educación, la discusión sobre el concepto de transversalidad se inicia en los años 60 y 70 del siglo pasado, pero es en los años 90 cuando ya toma cuerpo en la mayoría de los programas educativos.

Jaureguízar afirma sin complejos que el ajedrez no se puede integrar como herramienta transversal si se desnaturaliza. Y si estamos de acuerdo en que esta naturaleza ajedrecística parte de lo lúdico, “debemos usar el ajedrez como eje transversal y lúdico, no solo transversal“.

logotipo

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *