Testimonios en primera persona

Testimonios

Para comenzar, agradecemos la carta abierta que nos manda María Guillermina Bretón Romano, un testimonio que está lleno de alegría, de sinceridad, de amor por la enseñanza del ajedrez entre los más pequeños, y que dice así:

Fundación Kasparov: 

Agradezco infinitamente la oportunidad de haber hecho posible el formar parte de esta primera generación de entusiastas y comprometidos maestros que amamos lo que hacemos.
Resultó una mágica experiencia  retadora, pero con un delicioso sabor, pues implicó esfuerzo, tenacidad, práctica, experiencia, habilidad, capacidad… pero especialmente actitud,  pues en primer lugar cambió mi vida, mi forma de ver el mundo, me  permite ahora canalizar y resolver con mayor audacia los retos y las circunstancias que la vida me presenta, logré concentrarme con mayor facilidad en todo lo que hago y lo mejor es que he podido trasladar esa habilidad a mis alumnos.
La puesta en marcha de este proyecto, producto del quinto modulo de esta certificación, fue una fabulosa experiencia, pues desde el primer momento de presentar a los niños el tablero de piso y ellos verse implicados en el juego en sí, implicó que ellos manifestaran alegría, interés,  curiosidad y, en especial, una gran actitud para aprender.
Aún no terminó mi proyecto, voy por la sexta sesión y el efecto ha sido incomparable, inexplicable, sensacional. Pues los niños, en un breve tiempo, y a pesar de ser un grupo numeroso, han tenido cambios y han avanzado considerablemente en su aprendizaje.
Los padres de familia se muestran igual de emocionados que los niños y ellos han pedido que les enseñe a jugar. Aquí se abre un canal más de crecimiento y eso me ha cautivado, pues tengo en mis manos esta gran herramienta.
Los demás grupos de la escuela y los maestros quieren que los capacite para llevar a cabo lo mismo que yo hago, esto es… magia. 
El ajedrez cambia vidas, cambias espacios, cambia mundos y también corazones.
Gracias a todos los implicados en este sueño, porque sus esfuerzos comienzan a dar fruto y quiero decirles que en un espacio de nuestro país, específicamente en Tehuacán, Puebla, se están empezando a transformar  vidas.
Gracias, mil gracias por este regalo.