El Ajedrez en la Educación

TEXTO POR: Javier Vargas Pereira

Arte, juego, deporte, ciencia, todo a la vez, la práctica del ajedrez ha demostrado ser una inmejorable herramienta educativa. Entre otros beneficios, crea hábitos de estudio, disciplina, concentración, percepción integral de la realidad, observación, visión a profundidad, capacidad de anticipación, audacia, sentido común, prudencia, juicio sereno, determinación, etcétera.

En tanto duelo de inteligencia, en toda partida el jugador realiza operaciones tendientes a que los procesos de razonamiento y toma de decisiones sean lógicos, coherentes y eficaces. Los pensamientos se integran en un conjunto de secuencias y sistemas dirigidos a ciertos objetivos: obtener cierta superioridad y obligar al adversario a rendirse o darle jaque mate. Para discurrir metódica y eficazmente, el jugador aplica principios, sistemas y normas del buen pensar, lo que con el tiempo se convierte en hábito. Según el doctor Robert Ferguson, “hay una correlación significativa entre la habilidad para jugar bien al ajedrez y las facultades espaciales, numéricas, administrativo-direccionales y organizativas.”

Por estas y otras razones, en marzo del año 2012, el Parlamento Europeo adoptó el programa, “Ajedrez en la escuela”, a fin de introducirlo en los sistemas educativos de todos sus estados miembros.

En 2015 El Parlamento Español impulsa el ajedrez como asignatura en España

El diputado español Pablo Martín (PSOE) tuvo a principios del año 2015 una importante intervención en el Parlamento de su país en cuanto al futuro del ajedrez en las aulas españolas, argumentó con vehemencia que el ajedrez “aumenta las capacidades estratégicas y memorísticas, enseña a tomar decisiones bajo presión y desarrolla la concentración, entre otras muchas cualidades, y con un coste económico muy bajo”. La respuesta del portavoz popular, Francisco Cabrera, no cambió la sintonía. Tras recordar que el Parlamento Europeo recomendó la introducción del ajedrez como asignatura en marzo de 2012 con 415 eurodiputados a favor, y resaltó que el índice de satisfacción de las experiencias piloto, con el ajedrez educativo, en Cataluña y Cantabria es “superior al 80%”, Cabrera mencionó también estudios científicos realizados en Alemania y otros países en donde el rendimiento escolar de los alumnos ajedrecistas “ha aumentado un 17% por término medio”. También recordó “la gran importancia de España en la historia y evolución del ajedrez, ya que el ajedrez moderno, con las reglas actuales, se incorporó en España hace más de 500 años” recalcó, “nuestro país es el que organiza más torneos internacionales desde 1988” . Y concluyó: “Hablamos de una apasionante disciplina deportiva en el ámbito educativo”.

La Fundación Kaspárov de Ajedrez para Iberoamérica  se mantiene inmersa en un proceso estratégico y permanente de formación masiva que ya alcanza a miles de nuevos profesores de ajedrez educativo y social, quienes podrán atender en conjunto a millones de niños y jóvenes en las escuelas e instituciones educativas de todo el país y en distintos países de Iberoamérica.

En su fundamentación, entre otros argumentos, dice: “Considerando que el ajedrez es un juego accesible a los niños de cualquier grupo social, puede mejorar la cohesión social y contribuir a los objetivos políticos, tales como la integración social, la lucha contra la discriminación, la reducción de las tasas de delincuencia e incluso la lucha contra las adicciones.”

El ajedrez es un juego de ingenio y una réplica de las luchas de la vida real. Una de sus principales características consiste en que contiene muchas opciones, variantes y subvariantes, algunas extremadamente complejas. Por eso su práctica requiere métodos y procedimientos lógicos, cálculo preciso y sobre todo reflexión.

La moderna pedagogía establece que la enseñanza no sólo debe estar orientada a que los alumnos adquieran conocimientos, sino que también desarrollen aptitudes como creatividad, inventiva, motivación por el estudio, pasión por lo que se hace, capacidad de reflexión a profundidad y concentración. La concentración mental se relaciona con la facultad de atender y meditar intensamente. Es un acto mediante el cual la mente capta uno o más objetos, datos o temas que llevan a un fin determinado. De acuerdo con el psicólogo y ajedrecista Nikolas Krogius, “la intensidad del reconcentramiento es la premisa psicológica necesaria para profundizar en la actividad ajedrecística.” Las aptitudes predominantes de los ajedrecistas han sido sintetizadas en cinco cualidades básicas: excepcional memoria visual, capacidad para combinar, velocidad de cálculo, razonamiento lógico y poder de concentración. Esto lo convierte en una herramienta educativa no sólo complementaria de las materias curriculares, sino también de las actividades y retos de la vida real.

Otra de las virtudes formativas del ajedrez consiste en que su práctica confiere valores, esto es, convicciones y principios que determinan una manera de ser y de actuar. Lo primero que aprenden los niños que lo juegan es a respetar las reglas, a ganar con hidalguía, a aceptar con estoicismo las derrotas, a buscar sus causas y a aprender de ellas. También se habitúan a controlar la impulsividad, a respetar al adversario y a ser responsables. La adopción de estos y muchos otros valores refuerza su autoestima, templa el carácter y motiva a buscar el éxito como fruto del esfuerzo, del talento y del mérito, no del azar.

De ahí que el gran maestro español Miguel Illescas, en su libro, Jaque mate, dice: “Si tuviera que señalar sólo unos pocos valores entre aquellos que el ajedrez enseña y requiere, sería el respeto, la honestidad, la responsabilidad y la perseverancia.”

TEXTO POR: Javier Vargas Pereira