¿Sabías qué la práctica del ajedrez Incrementa las capacidades cognitivas?

¿Sabías qué la práctica del ajedrez Incrementa las capacidades cognitivas?

 No se puede exagerar la importancia de pensar eficazmente. Pero pareciera que en la actualidad hay más razones por las que las habilidades del pensamiento son más decisivas que nunca. Hoy los cambios se suceden con muchísima rapidez y es necesario adaptarse a ellos, lo que nos exige una mayor capacidad de acomodarnos a nuevas circunstancias sin olvidar los conocimientos ya adquiridos.

La enseñanza del ajedrez por sí misma modifica positivamente el desempeño de los escolares, pues es un juego de suma cero, esto es, donde los participantes conocen las reglas, se comprometen a su cumplimiento y no hay “cartas escondidas”, los contrincantes conocen el estatus de una partida en todas las fases de su desarrollo. Por eso, el ajedrez ayuda al menor a distinguir rápida y eficientemente lo que Piaget llamaba los ”dos tipos básicos de moralidad”: la heterónoma, determinada por la autoridad de los padres como algo externo, y la autónoma, en la que la regla aparece al niño no ya como exterior e impuesta por los adultos, sino como el resultado de una libre decisión, y como digna de respeto en la medida en que es mutuamente aceptada.

Aprender, respetar y hacer respetar las reglas es ya un gran avance en la educación integral de los escolares. Así, el juego-ciencia logra un equilibrio en el aprendizaje y en la evolución propia de avanzar en el juego mismo, le permitirá al niño una mayor capacidad de abstracción, planificación e integración de ideas (relación entre piezas, estrategias) flexibilidad cognitiva y capacidad de deducción (lo que el contrario puede llegar a mover, y anticiparse a la acción).

En determinado momento las reglas pueden variar, y en el caso del ajedrez se estila jugar partidas de ping pong, come-todo y otras variantes pero el menor aprenderá que esa modificación de las reglas será por consentimiento mutuo.

El ajedrez resulta un instrumento incomparable para trabajar en lo que los maestros llaman “aprender a aprender”, desarrollando aptitudes y talento para el autoaprendizaje a partir del desarrollo de las siguientes habilidades:

-Control de la atención y la concentración (autodisciplina).

-Aplicación de un razonamiento lógico en combinación con la intuición y la imaginación.

-Discriminar la información seleccionando lo esencial y necesario para la solución de un problema.

-Organización y conocimiento del pensamiento propio para la solución de problemas (metacognición).

-Toma de decisiones en situaciones complejas y variables.

En síntesis, el ajedrez promueve excelentemente el logro de la independencia cognoscitiva, que se manifiesta en una adecuada representación del problema y en un proceso mental activo en la búsqueda de las soluciones y en su comprobación.

El ajedrez perfecciona las capacidades para resolver problemas, e influye en el desarrollo socioafectivo de quienes lo practican; desarrolla las habilidades lectoras, de lenguaje, matemáticas y memorísticas, y propicia un pensamiento creativo y original.

El ajedrez nos enseña a tomar decisiones más precisas y rápidas aun bajo presión. Es útil a mujeres y hombres de todas las edades y sin importar cualquier discapacidad niveles socioeconómicos, ya que es una actividad que cuesta muy poco desarrollar.

Por otro lado, hay informes científicos contundentes que muestran la beneficiosa relación entre el ajedrez y la prevención del deterioro cognitivo.

Con el paso de los años existe una tendencia a restringir nuestras actividades y a realizar generalmente los mismos caminos, a movernos en circuitos ya conocidos. En general, con la edad los desafíos son menores y se tratan de evitar los cambios y las personas se habitúan a diversas rutinas. Pero ello, pese a ser cómodo evita que nuestro cerebro se estimule cada vez menos y empieza a reducir su actividad.

La estimulación intelectual que supone la práctica del a ajedrez es un muy buen antídoto para estas situaciones. El ajedrez es un gran estimulador cerebral que colabora con la creación de nuevas conexiones neuronales,
Hay un estudio muy conocido realizado por la neuropsicóloga Isabel de la Fuente que consistía en que 120 personas, cuya edad oscilaba entre 55 y 87 años, aunque el 75% de ellas tenía entre 65 y 79 años se dividieran en dos grupos de 60 personas, casi todas principiantes en ajedrez, uno recibió clases de ajedrez de hora y media semanal durante un año, el otro asistió a otros cursos pero no de ajedrez, ambos pasaron pruebas psicotécnicas antes, durante y después de los cursos. Una de las conclusiones provisionales fue que en el grupo de nuevos ajedrecistas 65% vio aumentado su rendimiento cognitivo, en el otro no hubo mejoría.

Como el anterior, hay muchos más estudios que sostienen al ajedrez como un importante factor de prevención del deterioro cognitivo, pues obliga al análisis y el estudio racional de los problemas. Con ello se mejora la capacidad de memoria a corto plazo, la toma de decisiones y el discernimiento lógico ya que, como vimos, es necesaria la capacidad de concentración, planificación y síntesis.

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